¿Un Congreso en México con una mayoría de izquierda? Hace diez años era un sueño. Una quimera. Un “posiblemente nunca”.

Hoy es realidad.

¿Qué sucedió en el país para que un partido de izquierda recién nacido (poco más de cuatro años de existencia) tenga la mayoría en las cámaras de diputados y senadores?

Celebración de los diputados de Morena en el Congreso. Foto: Especial

La respuesta está en la consigna que los legisladores de Morena gritaron ayer en la Cámara de Diputados: “es un honor / estar con Obrador”.

El nacimiento de Morena, su desarrollo y su éxito electoral en este 2018 se debe entender a partir de la figura de Andrés Manuel López Obrador.

Hay quienes, desde la academia y desde el análisis periodístico, minusvaloran la figura del liderazgo. Le dan fuerza, pero no tanta. Le otorgan potencia, pero limitada. El caso de Andrés Manuel es interesantísimo: digno de estudio amplio.

Andrés Manuel López Obrador en la entrega de su constancia como Presidente electo. Foto: Especial

Consolidó un liderazgo que es muy singular, porque mezcla, por un lado, la figura del luchador social, pero también la del buen administrador y el político ejemplar. Eso es bien complicado. Los liderazgos se suelen inclinar, cuando son así, hacia un lado o hacia otro. En el caso de AMLO se desbordan por las dos variables: es el incansable que anda en la calle manifestándose por la justicia y es el administrador que es capaz de levantar a un país de las ruinas.

Pero, con Andrés Manuel, no solamente es eso: su liderazgo es el de la organización social y partidista. Es decir, la estructuración de un espacio de reflexión, acción, crítica y empoderamiento que se evidencia en la fundación de un partido ganador.

¿Morena es el partido de Andrés Manuel?

Sin duda, él es Morena, pero Morena es también partido y también movimiento social, y es una aspiración y un conjunto de esperanzas colectivas.

Muchos, cuando Andrés Manuel dijo en el zócalo en 2006 que él representaba un rayo de esperanza, se burlaron. Lo atacaron. Lo trataron como “el rayito”. Dijeron que era “un exceso”. Lo llamaron “mesías”.

Pero esos “analistas” y “académicos” no entendieron que los países y las sociedades muchas veces basan la creación de sus futuros en las esperanzas.

Por eso, que hoy, en 2018, Morena haya ganado tan apabullantemente, que un partido de izquierda sea mayoría en el Congreso y que Andrés Manuel sea pronto Presidente y tenga una aprobación enorme entre la población, tiene que ver con él, con el liderazgo tan completo que conformó, y también con la esperanza, con la esperanza de un pueblo en un futuro distinto que se consolidó en la figura de Morena.

Morena es mayoría hoy en las cámaras porque es la esperanza. La esperanza de la cual Andrés Manuel habló en un mitin en 2006. La esperanza que se presenta como una de las últimas salidas a la tragedia que hoy vivimos.

Mantener esa esperanza y comenzar a hacerla realidad es el reto. El gran reto. La enorme responsabilidad.