La corporación GEO, una de las constructoras favoritas del Infonavit en el sexenio de Vicente Fox se declaró en banca rota al no tener el efectivo suficiente para “continuar como negocio en marcha y hacer frente a sus obligaciones”.

La desarrolladora de conjuntos habitacionales, que tuvo su mayor crecimiento durante el sexenio de Vicente Fox, dijo a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), en un comunicado fechado el 21 de noviembre, que se ve “en la imposibilidad de generar efectivo y/o captar recursos suficientes para realizar sin objeto social consistente, principalmente, en la construcción, desarrollo y operación comercial de bienes inmuebles”.

Es por eso que, la Asamblea de GEO designó a Daniel Tapia Izquierdo como “liquidador de la Sociedad”, quien sustituirá a los miembros del Consejo de Administración una vez que sea registrado ante el Registro Público del Comercio.

Tras el anuncio de su quiebra, Casas GEO desapareció su página web.

Casas GEO inició operaciones en 1973, y con los años se convirtió en la desarrolladora de vivienda de bajos ingresos líder en México y América Latina. Se involucró en todos los aspectos de adquisición de tierra, diseño, desarrollo, construcción, mercadotecnia, comercialización y entrega de viviendas de interés social y medio en México.

Su objetivo fue el de ser contratista del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), y no solamente lo consiguió, sino que además se convirtió en una de las empresas que más absorbió el dinero de ese organismo durante los últimos diez años.

GEO hacía la labor de localizar terrenos urbanizables para el Infonavit, obtener los permisos y las licencias necesarias, el diseño y construcción de obras.

Casas GEO vivió un esplendor en el sexenio de Vicente Fox. Foto: Especial.

Con GEO, los planes y programas de vivienda que se realizaron desde 2006, promovieron un modelo de construcción de vivienda sumamente precario que se concentró en la periferia de los centros urbanos para mantener sus márgenes de utilidad “en reservas territoriales de bajo costo”.

Con el Plan de Vivienda que impuso Enrique Peña Nieto, GEO argumentó que los nuevos criterios de clasificación de Reserva Territoriales impactaron en la asignación de subsidios, así como una nueva tendencia a la vivienda vertical. Se declaró en Concurso Mercantil pre-acordado en abril de 2014.

En junio de 2015, el Juzgado Sexto de Distrito en Materia Civil declaró concluidos 14 procedimientos de concurso mercantil. Se avalaron los convenios de “las partes concursadas” y los acreedores, quienes consiguieron el porcentaje que exigían.

Pero un año después, otro juez dejó sin efectos la sentencia anterior por falta de reconocimiento de un grupo de acreedores. GEO negó que esta decisión afectara las finanzas de la compañía, ya que la exigencia era por un monto no material.

Sin embargo, la deuda de GEO pasó de 29 mil millones a 4 mil 100 millones de pesos. Entraron en su defensa Banorte Sólida y Capital Inmobiliario, que le inyectaron 3 mil 500 millones de pesos. Por su parte, Sociedad Hipotecaria Federal e Infonavit le dieron créditos por 123 y 350 millones de pesos.

En sus perspectivas a futuro, GEO había previsto que para 2016 y 2023, generaría un flujo de ventas por 15 mil 113 millones de pesos, con un costo de vivienda de cerca de 272 mil pesos a poco más de 1 millón.

La familia Orvañanos, quien era la propietaria de la constructora quedó casi fuera de ella y el 91 por ciento pasó a manos de los acreedores; el resto quedó a disposición de los accionistas fundadores.