En las elecciones de 2012 hubo una argucia que fue de las más importantes (y letales) para que el triunfo de Enrique Peña Nieto se consumara: el control y las mentiras de las encuestas.

En ese proceso electoral, aunque la realidad dijera una cosa, las encuestas decían otra. Nada le hacía daño al mexiquense: que se equivocó, nada. Que dijo una tontería, nada. Que lo sacaron de una universidad casi a patadas porque lo rechazaron los jóvenes, nada. Absolutamente nada de lo que pasara o dejara de pasar le afectaba. Según las encuestas, él era ya el ganador. Nadie impediría su triunfo. Nadie.

En 2018 pudieron haber usado esta estrategia para provocar una estrepitosa “caída” de AMLO y una remontada (con tintes de hazaña y épica) de un panista o un priísta… Pero la situación era complicada: el tamaño de la ventaja de AMLO era tanto que significa un riesgo enorme para las propias encuestas (sus dueños), y jugar de esa forma tan burda representaba un gran peligro. Uno enorme. La gente no se iba a dejar robar así nomás. Por eso dejaron en libertad las encuestas: que dijeran lo que veían en la realidad.

Todo indica que los enemigos de AMLO, que son muchos, han decidido que la argucia de las encuestas de 2012 debe reusarse, pero en el contesto de un AMLO Presidente.

En esta sintonía se debe entender el “tracking” diario que el periódico El Economista publica de Consulta Mitofsky.

Según estas mediciones, Andrés Manuel ha perdido, en 22 días, 7.3% de aprobación. Sí, en 22 días 7.3 puntos de descenso en aprobación. Cada tres días caía un punto. Catastrófico, pues.

Tracking de Consulta Mitofsky

Esta encuesta diaria de Mitofsky asemeja a la que, en 2012, realizó Ciro Gómez Leyva y GEA-ISA, donde por más que sucediera cosas, por más que pasara algo en la realidad, Enrique Peña Nieto siempre era el que iba ganando y su popularidad no se movía ni un ápice: ni por un error estadístico.

La intención es clarísima: a cinco mese de gestión de Andrés Manuel, éste debe comenzar a perder fuerza. No puede seguir siendo un presidente querido. No puede por ningún motivo.

¿Pensaron que los enemigos de Andrés Manuel se iban a quedar callados, que no se moverían? ¿Acaso realmente creyeron que los que han odiado a AMLO y a lo que representa iban a aguantarse seis años en silencio y respetando todas sus acciones?

Claro que no.

Manifestantes con pancartas de la Coparmex, en la marcha Anti-AMLO.

Quienes lo odian y siempre lo han odiado piensan que no se pueden permitir que continúe. Por ello decidieron hacer una nueva marcha que, aunque no reunió a más de 5 mil personas, presumieron como si fuera de millones; y por ello han comenzado a establecer estos “ejercicios estadísticos” donde invariablemente Andrés Manuel irá perdiendo apoyo.

Lo quieren convertirlo en un presidente detestado. Sin sostén. Que traiciona a quienes lo votaron. El presidente que desilusiona.

No pueden en la realidad, porque no depende ellos. Por eso usan estas argucias: marchas pequeñitas que describen como gigantes y ejercicios estadísticos tramposos que presumen casi como científicos.

La cuestión es que los enemigos de AMLO no exigen, como dicen en las marchas y en artículos de decenas de opinadores, mejorar el gobierno o hacerlo más efectivo.

No, ésa no es su intención.

Los opositores a AMLO no quieren que él continúe en el gobierno. No quieren que siga siendo el Presidente del país. No lo soportan porque son clasistas, pero también, y especialmente, porque los ha afectado en sus intereses.

Todo el discurso que han inventado (que “no puede con el paquete”, que “no trabaja”, que “desilusionó ya”, que “vamos a ir a un caos económico”, que “es un autoritario”….) son discursos vacíos.

La razón de su enojo, la verdadera razón, es que los está afectando, porque la apuesta de AMLO, que es a la vez simple y compleja, es poner en el centro de todo a la gente, al pueblo, a los que han sido siempre mancillados y humillados porque los que ayer se manifestaron en Paseo de la Reforma.

Pancartas de manifestantes en la macha contra AMLO.

Es decir, el punto por el cual los enemigos de AMLO quieren ya destruirlo es porque no pueden soportar que este cumpliendo esa frase de campaña de 2006 que lo sigue guiando en todas sus acciones: “por el bien de todos, primero los pobres”.

La estrategia contra AMLO Presidente está ya en marcha. Y la marcha del pasado domingo, junto a este tracking mentiroso que hablan del “desgaste acelerado de AMLO” son parte de ella.

De la gente, del pueblo, depende que este gobierno mantenga el apoyo para que vaya cambiando la situación del país, sin sobresaltos. Y es que debe quedar bien claro: la oposición que se está manifestando no es constructiva, no es para “mejorar”. Es una oposición golpista. Quieren fuera a AMLO.