Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

4 de enero de 2018.- El PRD se siente perdido en la Ciudad de México. Sabe que pronto dejará de gobernar la mayoría de las delegaciones y que, además, entregará la jefatura de gobierno a Morena. El PRD está acorralado. Hundido.

Pero este PRD que está colapsando no es el que era antes. Éste es un PRD irreconocible. Distinto, completamente diferente. El PRD de antes, el de Andrés Manuel López Obrador, incluso el de Marcelo Ebrard, ese PRD que pensaba en la ciudadanía, que cambió desde la Ciudad de México la forma de hacer política en todo el país, que puso ante todo a la gente, ese PRD ha desaparecido. No existe ya. En su lugar está un PRD formado por unos ambiciosos y acomodaticios que, viéndose perdidos, ahora usan la violencia para amedrentar a sus contrincantes.

El PRD estaba destinado, en esta elección de 2018, a perder incluso su registro. Y es que ya no es un partido de izquierda ni se reconoce como tal. En zonas donde tenía fuerza, ahora no la tiene. En entidades donde nunca tuvo mucha simpatía, hoy no tiene nada.

Seguidores del perredista Mauricio Toledo irrumpieron violentamente en un evento de la precandidata de Morena a la Jefatura de Gobierno, Claudia Sheinbaum, los agresores aventaron sillas , jitomates y huevos. Foto: Especial

El PRD era una especie destinada a la extinción, hasta que encontró un modus operandi: ser un partidito que se alía con partidotes para no perder sus prerrogativas. Sí, en eso se ha convertido en PRD: en el aliado de quien lo apoye, de quien lo salve. Está en vías de extinción, pero da sus últimos coletazos.

Así se entiende, pues, la alianza que el PRD ha conformado con el PAN, no solamente a nivel federal, sino en muchas entidades donde han ido juntos y han ganado, y donde, cosas de la vida, los gobiernos han sido desastrosos (en la mayoría donde gobierna una coalición PAN-PRD se han incrementado dramáticamente los índices de violencia y homicidios).

El PRD sabe que tiene perdido todo, porque lo que ha ganado, en realidad le pertenece a su aliado, al PAN. Pero hay una zona que no desea dejar así nomás: la ciudad de México. Y es ahí donde se siente más perdido y más enojado. Y es por eso su reacción.

El periodista de La Jornada, Ángel Bolaños, fue agredido por los perredistas. Foto: Especial

En el PRD saben que la ciudad de México no la volverán a gobernar. Morena, parece ser, arrasará en esta ciudad. El nuevo efecto Andrés Manuel López Obrador dejará a la capital vestida de un partido político distinto al PRD. Y en el PRD eso les molesta. Se sienten perdidos. Se sienten desesperados. Pensaban que nunca dejarían de gobernar la Ciudad de México, pensaron que pasara lo que pasara, hicieran lo que hicieran, jamás los capitalinos los rechazarían.

Y se equivocaron.

¿Una alianza PAN-PRD-MC para gobernar la Ciudad de México? Da risa. Y lo peor es que, compitiendo contra esa alianza absurda, está Claudia Sheinbaum junto con un equipo de personas preparadas que se alista para transformar la Ciudad de México, para volver a echarla a andar, para olvidar esos años aciagos de Miguel Ángel Mancera.

Mitin de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México. Foto: Especial

Por eso en el PRD reacción así. Por eso revientan actos de Claudia. Por eso se muestran como lo que son: unos ambiciosos y unos violentos. Lo hacen porque están perdidos. Porque se quedaron sin argumentos, sin ideas: sin fuerzas.

Sí, el PRD en la Ciudad de México (como en todo el país) se está cayendo en pedacitos.

Es una lástima (por lo que fue), pero es más un alivio (por lo que es).