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Polemon | 19 septiembre, 2017

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Peña Nieto, el nuevo Fox: o cómo Peñalandia es tan parecida a Foxilandia

Peña Nieto, el nuevo Fox: o cómo Peñalandia es tan parecida a Foxilandia

Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

I

2 de septiembre de 2017. En 2004 se respiraba un aire de cambio: no porque Vicente Fox, primer presidente no emanado del PRI, estuviera gobernando, sino más bien porque Andrés Manuel López Obrador, hombre izquierdas, tenía amplias posibilidades de ganar las elecciones presidenciales de 2006.

La gente se había dado cuenta, en tan solo cuatro años, que Fox era una engañifa. Había decepcionado y había mostrado ineficacia, corrupción, insensibilidad y soberbia. El país no estaba mejor que con el PRI.

Durante ese año, 2004, y en los de 2005 y 2006, Vicente Fox se dedicó no a gobernar, sino a atacar a Andrés Manuel. Por todas las vías (la legal, la discursiva y la económica) Fox le declaró la guerra a AMLO, y su misión no fue hacer de México una nación mejor, sino impedir que el entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México ocupara la presidencia de la República.

Vicente Fox y López Obrador. Foto: Especial

En esa tarea violó leyes y violó toda la ética que le pudiera quedar.

Y aun así, no le alcanzó.

Entonces Fox decidió apoyar un gran fraude electoral para colocar a Felipe Calderón como su sucesor. Las consecuencias para México fueron catastróficas y hoy se pueden evidenciar de forma más que clara.

Vicente Fox y Felipe Calderón. Foto: Especial

II

Enrique Peña Nieto esperó lo más que pudo.

Desde hace más de dos años le ha prestado mucha atención a las encuestas que realiza la Presidencia de la República. Nada más despertarse, recibe los informes: ¿sigue adelante? ¿Subió? ¿Cómo que no bajó?

La preocupación ha estado siempre, pero hoy más que nunca. No entiende el equipo de Peña Nieto que Andrés Manuel, contra todo pronóstico, siga creciendo en las encuestas, y su figura, que ha sido “demonizada” durante años, mantenga (e incluso haya acrecentado considerablemente) “positivos” entre el electorado, cuestión digna de admirar y estudiar.

“Ya caerá, ya pronto”. Y Andrés Manuel no cae: al contrario, sube.

Agrava dicha preocupación el hecho de que, el PRI, no tenga un candidato mínimamente competitivo. Ponen a Chong, ponen a Meade, Ponen a Videgaray, ponen a Nuño, ponen a Narro, y todos no rebasan ni el 12% de la intención del voto. Miran también que el PAN, con Anaya o con Zavala, no le alcanza para vencer a Morena.

Enrique Peña Nieto. Foto: Especial

Peña Nieto esperó.

Esperó.

Esperó.

No desespere, señor presidente. Ya pronto. Ya casi. Ya nada más falta poquito.

A poco menos de un año de las elecciones presidenciales, las esperanzas de Enrique Peña Nieto para ver a Andrés Manuel sucumbir en las encuestas quedaron destrozadas. Hechas trizas. AMLO sigue creciendo y, además, Morena continúa al alza en prácticamente todo el país.

Peña Nieto esperó lo más que pudo: veamos qué pasa con el Estado de México. Seguro si imponemos a Alfredo Del Mazo Morena se cae. No tardan en pelearse en la Ciudad de México. Fijémonos en eso. Van a caer. Se van a pelar todos. Ayudémoslos a agravar su “crisis”. Morena se va a venir abajo. Gastemos un poco más en desprestigiar a Morena y a Andrés Manuel. Mételes dinero a los “bots”. Dale un poquito más a ese periódico. Dile al conductor del noticiero que ya sabe lo que pasa si se porta bien y hace lo que le decimos.

A Peña Nieto nada le ha funcionado en sus intenciones de detener el crecimiento de Morena y de Andrés Manuel.

Ciro Gómez Leyva y Enrique Peña Nieto. Foto: Especial

III

Cambio de estrategia.

Ciro Gómez Leyva, como siempre lo es con quienes tienen el poder, fue muy educado. Muy políticamente correcto: “señor presidente”, “¿Qué sintió la mañana del socavón?”, “¿No se sintió defraudado por el secretario?”. Clases de zalamería gratis.

Los Pinos de fondo. El enfoque en la dureza de Enrique Peña Nieto, en su seguridad. Cuando duda, cuando su rostro titubea, cambio de cámara para mostrar a un Ciro atento. Un Ciro condescendiente, indulgente y benévolo con los poderosos. Un Ciro siendo Ciro.

La nota: Enrique Peña Nieto se lanza en contra de Andrés Manuel.

¿Por qué este cambio de estrategia? ¿Por qué después de tanto silencio, hoy, Peña Nieto habla del “peligro” que significa que Andrés Manuel López Obrador gane las elecciones del próximo año? Simple: porque las encuestas que todos los días levanta la Presidencia afirman que Andrés Manuel no cae, y que Morena sube y sube y sube.

Peña Nieto le cuenta a Ciro con una sintaxis llamativa: “no es cierto decir que el resultado ya está definido desde hoy”.

AMLO en la presentación de su libro “o
Oye Trump”, en los Ángeles California. Foto: Especial

IV

Los muchos asesores de Peña Nieto en sesión de adiestramiento:

Primero, señor presidente, se debe desterrar la imagen de imbatibilidad de Morena: “AMLO no es insuperable”, “AMLO no es invencible”, “Morena no es una amenaza real”, “el PRI y el PAN le pueden ganar a Andrés Manuel”.

Segundo, señor presidente, métale miedo a la gente. Venezuela es la siguiente estación de México si gana López Obrador. Chávez y Maduro son como AMLO, son iguales Si gana Morena, México será una Venezuela. ¿Y cómo es Venezuela? El infierno.

Las palabras de Peña son claras: “El discurso que en su momento enarboló Chávez y ha continuado el presidente Maduro [es] un discurso que no es muy lejano, ni muy distinto, de quien hoy [AMLO] es un claro contendiente a la Presidencia en México”.

Peguémosle vía Venezuela, señor presidente.

Sí, cambio de estrategia.

Ya no le pagarán los líderes del PRI a AMLO. Ya no le pegarán en las redes sociales nuestros millones de bots. Hoy es tiempo, señor presidente, de que usted salga y diga que Andrés Manuel es “un peligro” para México.

Señor presidente, pero después de su discurso golpeador, diga que usted no influirá en el resultado de la elección. Sí, sí, lo diré. Lo repetiré: “No tendré ninguna participación en el proceso electoral. Seré absolutamente respetuoso del marco legal.

Ciro sonríe. Ciro mira con admiración a Peña Nieto. Ciro, el adulador.

V

Vicente Fox, en 2006, fue uno de los más furibundos críticos de Andrés Manuel López Obrador. Gastó saliva, gastó bilis, gastó tiempo aire, gastó recursos públicos y gastó todas las mañas ilegales que tuvo posibilidad de usar. El objetivo: impedir que AMLO fuera presidente.

Enrique Peña Nieto ha decidido jugar en 2018 el mismo papel que Vicente Fox tuvo en 2006. Viendo perdido todo, lo único que puede ganar hoy es ayudar a derrotar a AMLO. Su objetivo, claro está, no es un país mejor. Su objetivo es, un país sin López Obrador. Sin Morena.

Cosas de la vida: entre Vicente Fox y Enrique Peña Nieto hay muchas coincidencias. Los dos cínicos. Los dos torpes. Los dos corruptos. Los dos han leído pocos libros en sus vidas.

Hoy, ambos, unidos una batalla contra AMLO donde utilizarán todas las estrategias (legales e ilegales) a su alcance.

Vicente Fox y Enrique Peña Nieto. Foto: Especial

VI

Pero las coincidencias entre Fox y Peña Nieto no se acaban en su fobia-ira hacia AMLO. Coinciden también en describir en sus discursos a un México que no existe, un México irreal.

Cuando a Vicente Fox, en 2005 y 2006, le preguntaban de México, él decía: va bien, va excelente, la “novena economía del mundo”, el país de las oportunidades. No crisis económica. Menos pobreza. Más infraestructura. Bienestar por todos lados. México una potencia. México lo mejor. México un paraíso.

La realidad, claro está, era muy distinta a ese país que se llamó en su tiempo “Foxilandia”.

Hoy, Peña Nieto hace lo suyo. Les dijo al INEGI y al Coneval que unos días antes de su informe, dieran a conocer que la pobreza ya era menor, que casi nada de pobres, que vamos bien.

Los anuncios de televisión por el quinto informe de gobierno de Peña Nieto parecen hablar de otro país: “cuénteme, qué tanto bien le hemos hecho a México”, “díganos, qué tantos beneficios le hemos traído”, “háblenos de cómo hemos cambiado a esta nación para bien”.

Como conductor en un programa de guía de turismo, Peña Nieto aparece en los spots visitando locaciones idílicas. Habla “con la gente” que se ha “beneficiado” con su gobierno. El objetivo es crear un México que, en la realidad, no existe: “México es”, “México ha hecho”, “México somos buenos”. Todo, para contrastarlo, pronto, con la posibilidad de que AMLO transforme a ese México idílico en una Venezuela mala.

Es muy claro: Vicente Fox y Peña Nieto son casi iguales: tanto que Foxilandia y Peñalandia parecen un mismo lugar.

Comentarios

  1. Felipe Báez

    EPN el titere que cobro vida, amenaza a empresarios que le apoyaron por decirles sus verdades, se habla de corrupción en todo momento porque los priìstas no conocen otra forma de gobernar, primero se sirve ellos, sus cuates, comisionistas y al ùltimo el Pueblo.

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