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Polemon | 22 mayo, 2018

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Ya no es por la presidencia (que está ganada); la lucha es por el Congreso

Ya no es por la presidencia (que está ganada); la lucha es por el Congreso

Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

22 de abril de 2017. Estas elecciones presidenciales ya están decididas: Andrés Manuel López Obrador ganará y lo hará por amplio margen. Ninguna argucia de sus adversarios para frenarlo ha funcionado: ni la guerra sucia ni las campañas del miedo ni las mentiras. AMLO ganará, y aunque el PRI haga fraude, y aunque movilicen a miles de mapaches, y aunque los del INE admitan irregularidades y no las castiguen, no les va a alcanzar. López Obrador se hará con la presidencia y lo hará por un amplio margen.

Ahora bien, está la posibilidad que John Ackerman planteó en un magistral texto: el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), puede, en un momento de gran desesperación, anular la elección e imposibilitar a AMLO de participar en el proceso electoral siguiente. Sí, esa posibilidad existe. Pero, ¿se atreverán? ¿Harían una cochinada de este tamaño sabiendo que el país entero penderá de un hilo? ¿Se evidenciarán ante todo el mundo? ¿Eliminarán un triunfo contundente con argumentos endebles y falsos? ¿Le echarán chispa a un país que, por su decisión, estará prácticamente en llamas? Eso sería viable (anular la elección) siempre y cuando la diferencia entre el primer y segundo lugar no sea grande. Pero a como se miran las cosas, la diferencia será abismal. Y por eso no se atreverán. Además, los magistrados son miedosos: ya pidieron camionetas blindadas, porque, a partir de la decisión que tomaron con el Bronco, tienen miedo. ¿Se atreverán a soltar al tigre? ¿Se atreverán a meterse en la misma jaula donde ese tigre está enojadísimo?

Pero que AMLO tenga la presidencia en la bolsa no es para confiarse, para irse a dormir, para no organizarse. Hace unos días, el mismo, John Ackerman escribió algo importantísimo: las encuestas no votan, quienes votan son los ciudadanos. Por eso hay que cuidar las elecciones, por eso, el 1 de julio, hay que levantarse, vestirse y salir a votar. Hay que llenar las casillas con alegría. Si no votamos, nos joden. Nuestra única arma es el voto, pero no cualquier voto: es el voto contundente por Andrés Manuel.

Y no hay duda: a pesar del miedo que puedan infundir, de la guerra sucia, de la desmovilización que intentarán antes y durante las elecciones, a pesar de todo, la gente irá a las casillas a votar por Andrés Manuel. Porque ya no aguanta. Porque este país se está yendo a la mierda. Porque AMLO representa una gran esperanza, una esperanza real, creíble y viable.

Por eso, la elección que será competida y muy importante (ya virtualmente ganada la de la presidencia) es la del Congreso, la elección de diputados y senadores.

Si Andrés Manuel López Obrador llega a la presidencia, para que tenga el mayor grado de efectividad (en sus propuestas, acciones, y en todo lo que plantea), precisa tener unas cámaras de diputados y de senadores que aprueba sus reformas.

Si AMLO gana y la Cámara de Diputados queda en mayoría de la nueva oposición, claro que habrá cambios, pero serán menores y más lentos. En cambio, si AMLO gana y tiene una mayoría en el Congreso, los cambios se acelerarán.

Por eso, hoy, la batalla no es ya por la presidencia (que está ya ganada), sino por el Congreso.

Pero dicha elección es distinta a la de presidente. Muchos que apoyan a Andrés Manuel, no lo hacen por Morena. Incluso, dentro de los mismos morenistas, hay quienes votarán por Andrés Manuel pero no por los diputados o senadores que vaya por Morena. En muchas entidades del país, hay gente que está inconforme con algunos candidatos: “es que no representa realmente a Morena”, “es que es un ex priísta, o ex panista, o ex prd”, “es que es un arribista”.

Esas críticas, que son normales e incluso sanas, no deben evadir una realidad clara: si AMLO no llega a la presidencia de la República con un Congreso favorable, las cosas se pueden complicar. Las derechas en América Latina siempre han sido intolerantes, y ojo, muy golpistas. En México tienen mecanismos legales para golpear a Andrés Manuel. Por eso es importantísimo que exista un Congreso favorable a AMLO.

El PRI hará todo, ya no para hacer ganar a su candidato, sino para impedir que Andrés Manuel tenga control del Congreso de la Unión. Y lo mismo harán los del Frente: no quieren que Andrés Manuel dé marcha atrás a las reformas que laceran a la mayoría de los mexicanos pero que los benefician a ellos, a unos cuantos.

Por eso, la apuesta es la siguiente: ¡voto masivo por Morena! Porque el voto masivo por Morena es permitirle a Andrés Manuel establecer de forma mucho más tersa los mecanismos para que México mejore, para que haya justicia: para transformar al país de raíz.

Además, el voto masivo por Morena garantiza el triunfo de Andrés Manuel: entre más gente vote por AMLO y más lo hagan por los candidatos de Morena, será más complicado que el PRI, el PAN, el PRD, MC, Nueva Alianza y el Partido Verde y todas las autoridades electorales, planeen, lleven a cabo y tengan éxito en un fraude.

Sí, la opción, el camino es voto masivo por Morena.

Si queremos que este país cambie, y cambie lo más rápido posible, hay que marcar en las boletas electorales a los candidatos de Morena. Aunque el que vaya a diputado no nos guste, aunque no nos caiga bien, aunque no sea la mejor opción. Primero está el interés general, y AMLO precisa una cámara de diputados que apruebe los mecanismos para salvar a este país del despeñadero en que nos han dejado los del PAN y los del PRI.

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