Ayer, durante la presentación de la Estrategia Nacional de Lectura, el Presidente Andrés Manuel López Obrador dio un discurso lleno de citas de varios libros y autores. Y eso que, al iniciar a hablar, dijo que estaba improvisando.

Como mencionó varios algunos libros que fueron referentes intelectuales de quien hoy es el Presidente de Mexico, hemos decidido en Polemón reproducir todas sus palabras.

“Amigas, amigos.

Nos da mucho gusto participar en este acto en el que se da a conocer la Estrategia Nacional de Fomento a la Lectura.

Por la lectura puedo improvisar, sería muy difícil improvisar sin la lectura. Tengo que hacerlo así por mis actividades, me la pasaría todo el tiempo haciendo discursos, escribiendo textos, y no me lo permite mi trabajo. La política es pensamiento y acción, entre otras cosas se puede definir así.

Y ahora la acción es convicción, entonces, tengo que improvisar y decir, primero, que agradezco la participación de todas, de todos ustedes. De manera muy especial de los ciudadanos gobernadores que nos acompañan, que nos están apoyando como siempre.

Agradecer a quienes forman parte de este consejo de fomento a la lectura y del rescate de nuestra memoria histórica, artistas, escritores, a Elenita y muchos ciudadanos más, personalidades destacadísimas de la cultura de nuestro país.

Agradecer también a los servidores públicos que nos están ayudando.

Ahora que estaba pensando sobre lo que iba a decir, recordé que empecé a leer los libros de texto que empezaron a aparecer cuando inicié mis estudios en la primaria, en Tepetitán.

Y todo esto está siempre vinculado al noble oficio de la política. Esos libros de texto se distribuyeron en todo el país por un buen presidente que tomó esa decisión, Adolfo López Mateos. Y cuando se tomó esa decisión de elaborar los libros de texto hubo oposición, resistencias, protestas; sin embargo, se estableció lo de la entrega gratuita de los libros de texto en ese entonces.

Luego, ya en la secundaria, yo siempre lo he dicho, me influyó en mi formación un maestro, Lara Laguna que todavía vive, que nos daba civismo en la secundaria con tres libros.

Se llamaba el libro El buen ciudadano. Era un libro con portada verde para el primer año, portada blanca para el segundo y rojo para el tercer año de secundaria. El buen ciudadano.

Civismo, una muy buena materia que luego la quitaron, pero que ahora va a regresar, va a haber de nuevo civismo.

Este maestro se apoyaba en ese libro, pero también nos contaba otras cosas en clases. Ese nivel de escolaridad, lo que tiene que ver con la secundaria y la preparatoria es definitivo en la formación de los ciudadanos, hay que tener mucho cuidado en ese nivel, es cuando empieza a tomarse conciencia de las cosas.

El maestro Lara había estado en movimientos sociales, era maestro, pero al mismo tiempo estaba estudiando derecho en Tabasco, esto en el 68.

Iba al salón de clases antes de la represión del 68 y nos contaba de que en la visita del presidente Kennedy, que lo recibe el licenciado presidente López Mateos, que en este entonces repartir volantes en contra del presidente Kennedy fue a la cárcel mi maestro Carlos Pellicer.

Pero era joven Lara Laguna y nos decía que en las manifestaciones coreaban una consigna que nunca olvidé, decía la consigna: ‘Jacqueline sí, Kennedy no’. Imagínese el impacto de esas cosas en secundaria.

Luego me tocó ver a mi maestro en huelga de hambre, cuando ya estalló el conflicto, luego fue a la cárcel.

En la preparatoria me ayudó mucho en mi formación, recuerdo, el libro sobre historia de la Revolución mexicana, de don Jesús Silva Herzog, dos tomos. Se le atribuye a Cicerón que la historia es la maestra de la vida. Ahí me empecé a definir por las ciencias sociales y por la historia.

Ya después, en la universidad, me tocó un tiempo en que estaba -a lo mejor lo digo por la edad, porque siempre piensa uno que los tiempos pasados fueron mejores- pero siento que cuando me tocó estudiar en la Faculta de Ciencias Políticas estaban en su apogeo las ciencias sociales, estaban elevadas más que las ciencias naturales; y era muy importante estudiar en ese entonces, porque desgraciadamente -y esas son las paradojas de la vida- en ese entonces por las dictaduras militares de América Latina, llegaron en busca de protección, de asilo muchos maestros, de Argentina, de Chile, de Bolivia, extraordinarios maestros en ese entonces.

De modo que los libros son importantísimos. A mí me dicen que cómo aprendí política. Yo creo que aprendí con los libros; desde luego no sólo es la teoría, es importante la práctica, es importante la comunicación con la gente, lo ideal sería tener una muy buena formación teórica y al mismo tiempo tener una muy buena experiencia de trabajo con la gente, de trabajo comunitario, de comunicación con la gente.

Se necesitan las dos cosas: teoría y práctica. Eso también se puede definir como política.

Me ha ayudado mucho la historia, el conocer la historia de mi país, los libros básicos de historia general de México, del Colegio de México, ensayos como lo que fue el Movimiento de Independencia del maestro Luis Villoro.

Los 10 tomos de Historia Moderna de México, de don Daniel Cosío Villegas, es un trabajo espléndido. Si se quiere conocer la historia de México y aprender a hacer política, son lecturas obligadas esos textos.

Desde luego otros textos escritos no necesariamente por historiadores, que los hay muy buenos, José Valadés, don Luis González, Alfonso Taracena, por recordar algunos.

Pero también aporta mucho la literatura, la lectura de cuentos, de novelas y en eso también los mexicanos han aportado mucho.

Conozco la anécdota de primera mano, porque me le contó García Márquez a quien conocí, me dijo que cuando llegó a México un paisano de él, Mutis, le entregó un texto de Juan Rulfo, seguramente el Llano en llamas o Pedro Páramo, y le dijo Mutis al Gabo: ‘Tenga, para que aprenda’.

Un gran escritor García Márquez, reconociendo la importancia de Juan Rulfo. Tuve también la dicha enorme de conocer a Rulfo.

Entonces, es muy importante la lectura. Yo de los literatos no sólo he aprendido y he gozado, sino también he recibido lecciones en mi formación política. Desde luego que leí a Dostoievski, Crimen y castigo; y a Tolstoi, En la guerra y en la paz.

Pero en caso de Tolstoi, aunque se le cuestionó mucho porque abandonó un tiempo la literatura, escribió dos libros, uno que, si mal no recuerdo se llama: Esta es mi fe; y otro, El reino de Dios está en vosotros.

Esos dos libros me han servido mucho en mi formación espiritual, lo confieso, porque de él aprendí entre otras cosas, que sólo siendo buenos podemos ser felices; y de él aprendí la importancia del fortalecimiento de los valores culturales, morales, espirituales para poder salir adelante.

Entonces, celebro mucho que se esté llevando a cabo este acto, les agradezco a todas, a todos.

Ya el Fondo de Cultura Económica ha publicado muchos libros baratos en el buen sentido de la palabra, porque son muy ricos, tienen mucho valor, pero cuestan poco para que estén en las manos de todos los mexicanos. El Fondo de Cultura Económica.

A ver. Miren nada más esto. No venías preparado. Yo lo hago. Miren, ¿cuántos? 14.

AMLO en la presentación de las acciones de la Estrategia Nacional de Lectura.

Y recomendando a autores, hay que leer a Paco en Temporada de Zopilotes, es uno de sus mejores libros, Temporada de Zopilotes, y tiene que ver mucho con este palacio y con la importancia que tiene el luchar por la justicia y por la democracia.

Agradecerles a todas, a todos. Vamos juntos a fomentar la lectura y hacerlo con los jóvenes, no para quitarles en la práctica del uso del internet, no meternos a eso, porque es necesario también y se complementa, pero que no se pierda el gusto por el libro, por la lectura, que es un disfrute extraordinario.

Muchas gracias a los miembros del consejo.

Muchas gracias a Beatriz por el apoyo que me está dando, me está respaldando, en estas tareas, que a ella le gustan, lo hace por convicción. Entonces, muchas gracias, Beatriz.

Y muchas gracias a todas y a todos ustedes”.