La detención del ex director de Pemex, Emilio Lozoya, ocurrida este miércoles fue posible gracias a que viajó de Rusia a la península ibérica para reunirse con el ex presidente Enrique Peña Nieto en la ciudad de Málaga, en España.

En las afueras de dicha ciudad el ex presidente posee una propiedad, misma que fue comprada, bajo encargo, por el ex senador Emilio Gamboa y el ex gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina.

Una publicación de La Política Online ha dado a conocer que fuentes cercanas aseguran que Lozoya buscaba ver a Peña Nieto para posteriormente organizar una reunión con el directivo de Televisa, Bernardo Gómez, con el fin de que les ayudara a poner fin a la “persecución” del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Según esa información, Lozoya habría decidido aprovechar la tensión entre el fiscal general, Alejandro Gertz Manero y AMLO, para tratar de buscar alguna oportunidad de negociación con ayuda de Gómez.

Dicha estrategia abonaría a los rumores de que el ejecutivo de Televisa es el mediador de una paz tácita que influye en que algunas figuras clave del sexenio de Peña Nieto no sean castigadas tan severamente como otras.

La detención de Lozoya no es sino un símbolo de preocupación ante el Grupo Atlacomulco, ya que él, junto a Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, fueron piezas claves para el fondeo de la campaña de 2012, en el cual, ahora se sabe que la empresa Odebrecht jugó un papel clave.

Oficinas de la constructora Odebrecht en Brasil. Foto: Especial.

Tras su detención, Lozoya podría desencadenar un tsunami en la política nacional, pues podría revelar información determinante y su propio abogado ya advirtió antes al respecto.

Según La Política Online, este intento fallido de reunión con Peña Nieto habría sido para Lozoya uno más a la lista, ya que en 2019 se iban a reunir en la ciudad de Nueva York y el encuentro se frustró a último minuto.