Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

17 de julio de 2018.- Andrés Manuel López Obrador anunció el domingo su plan de austeridad y combate a la corrupción, el cual consta de 50 puntos. Ya había circulado días antes en varios medios de comunicación y en redes sociales.

En dicho plan se abordan, entre muchos aspectos, la reducción de sueldos para altos funcionarios y la eliminación de los cargos de confianza que no sean necesarios. Es decir, lo que se dice es que los que ganan mucho ganarán menos, y los puestos que no son de base, que no tienen uso y que son prescindibles, serán eliminados.

Se habla, en cambio, que los trabajadores que reciben menor sueldo, tendrán un ingreso más digno.

Andrés Manuel López Obrador presenta su plan de austeridad. Foto: Especial

Hay oficinas públicas donde “el jefe” gana más de 150 mil pesos, y los trabajadores con menores ingresos apenas alcanzan los 2 mil pesos mensuales. Digamos que ese planteamiento de AMLO es de sentido común.

Sin embargo, este plan de austeridad, que no se ha detallado aún (Andrés Manuel lleva 15 días apenas de haber ganado las elecciones) ha causado una gran indignación entre algunos comentadores de noticias.

Mencionan que si se bajan salarios, se abrirá la puerta a la corrupción. Lo dicen como si este país fuera uno de los menos corruptos del orbe.

AMLO anuncia su plan de austeridad. Foto: Especial

Habrá que recordar que en la mayoría de los índices de corrupción, México ocupa los peores lugares. Por ejemplo, para Transparencia Internacional, nuestro país ocupa el lugar 135 de 180 países.

Por ello, pensar que reducir los sueldos nos llevará a tener más corrupción, es absurdo. Como si el tener funcionarios públicos con altos sueldos hubiera impedido la corrupción.

Otra crítica que ha recibido Andrés Manuel por su plan de austeridad y combate a la corrupción es por la “eliminación de puestos de trabajo”.

En el plan se contempla reducir empleos de confianza, pero no se ha dicho cuántos. Eso ha provocado reacciones que son alucinantes. Por ejemplo, hoy Pablo Hiriart titula su columna “Todo el poder al presidente… y echar a personas”. En su texto, Hiriart retoma cifras que la activista Viridiana Ríos pone en un tuit, donde menciona que AMLO pretende despedir a 476,120 personas en la administración pública.

Esa cifra, que Viridiana no menciona de dónde la obtuvo y que no aclara si son números que incluyen solamente a “funcionarios” del gobierno federal o también de los estatales, ha servido para que muchos digan que el ahorro que se pretende hacer en el gobierno federal (eliminando plazas de empleados de confianza) represente una “tragedia laboral”.

Ese argumento es falaz: para nadie es un misterio que en el gobierno federal (y en los estatales y municipales también) hay plazas de confianza que son dadas a personas que no trabajan, y que las tienen porque son favores políticos. ¿Alguien está inconforme con luchar contra esas prácticas nocivas? Parce que varios comentadores sí.

Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Foto: Especial

La reticencia a la austeridad también ha provenido de los involucrados. Hay magistrados que han dicho que no, que a ellos no se les rebaje ningún peso de su amplio salario (que llega al medio millón de esos al mes).

Estas reacciones son normales: un plan de austeridad gubernamental y combate a la corrupción toca intereses, y esos intereses, vía varios voceros, se están manifestando.

Eso indica que la administración de AMLO, que no ha iniciado aún, ya está dando resultados.