Pensaron que sus millones invertidos en guerra sucia les darían resultados. Pensaron que la gente saldría indignada con AMLO para votar en contra de Morena. Pensaron que la propaganda donde afirmaban que estábamos entrando en una dictadora afectaría a la población y que ésta, llena de miedo, se presentaría en las urnas para votar contra Morena.

Eso pensaron. Y no les resultó.

Por eso, inmediatamente después de las seis de la tarde, los dirigentes del PRI, PAN y PRD salieron a decir que habían ganado casi todo. O todo. Alejandro Moreno dijo ganaban en casi toda la Ciudad de México. El PRD (sí, ese partido en extinción), aseguró que se llevaban de calle las elecciones de Zacatecas, Guerrero, Tlaxcala, Michoacán, Colima y Campeche. Lo mismo hizo Marko Cortés, del PAN.

Es decir, en todo.

La intención de estas mentiras es sembrar la percepción de que Morena perdió estrepitosamente todo. Y cuando se vayan evidenciando esas mentiras, luchar por ellas vía impugnaciones.

Sabemos (y esto nadie lo puede negar) que el Instituto Nacional Electoral (INE) tiene una tendencia para beneficiar a la coalición del PRI-PAN-PRD. Por eso es tan importante para ellos declararse ganadores, y así, sembrar percepciones que luego puedan ser usadas por ciertos con consejeros electorales corruptos.

No hay que dejarse engañar. El PRIAN le apostó a las mentiras durante toda la campaña y hoy le apuesta a más mentiras.

Morena ganará buena parte de las gubernaturas en disputa, prácticamente toda la Ciudad de México, y mantendrá el control de la Cámara de Diputados.

En lugares antes inexpugnables, hoy habrá presencia de Morena. Gobiernos de Morena. Gente de Morena.

Gobernará, pues, más gente.

No se dejen engañar por el PRIAN. Ellos le apuestan a la desfibrinación para, vía eso, concretar posteriormente un fraude.

No nos dejemos.