La marcha convocada por organizaciones conservadoras para este 11 de noviembre fue, en cuanto al número de personas, un verdadero fracaso. Dicha manifestación no pudo atraer a los “anti-peje” de hueso colorado, y eso fue entendible, porque, por más odio que le pueda tener a AMLO, ¿marchar para tener un aeropuerto? ¿Marchar para defender el negocio de unos cuantos empresarios?

Sin embargo, habría que considerar a esta marcha como la primera en contra del gobierno de AMLO, aunque éste ni siquiera ha entrado en funciones.

Durante los próximo tres años, Andrés Manuel y Morena no tendrán oposición partidista. En las Cámaras de diputados y Senadores hay mayoría de Morena, y tanto el PAN como el PRI están en una reconstrucción que les va a costar varios años, y con riesgos de permanecer así de forma permanente (especialmente en el caso del PRI).

Es decir, serán por lo menos tres años de una oposición partidista disminuida, casi inexistente.

Marcha “fifí” a favor del NAIM. Foto: @ObturadorMX

Así pues, la oposición que tendrá AMLO será de otros polos, en específico del empresariado (o los empresariados) y de ciertos sectores de la “sociedad civil”. Pero esta oposición no es más “débil” que la partidista. Puede inclusos ser más mentirosa, más cínica, más radical y hasta golpista.

Ahora bien, ¿qué caminos tomará esa oposición? Ahí es donde toma importancia el analizar la #MarchaFifí, porque en ella están los posibles caminos que tomará esa oposición no partidista a AMLO.

Los opositores de AMLO apostarán a crear un clima de “polarización”. No importa que no exista, no importa que hoy Andrés Manuel tenga más del 70% del apoyo de los mexicanos, no importa que se hagan bien las cosas, esa oposición a AMLO siempre dirá que éste “polariza” y que “sus palabras” son “insultos” a un grupo amplio de personas.

Marcha “fifí” a favor del NAIM. Foto: @ObturadorMX

Su apuesta, pues, es a crear una imagen (no asociada a la realidad) de “polarización”, de “desunión” de los mexicanos, todo por culpa de AMLO.

Así lo vimos en las consignas de la #MarchaFifí y en las entrevistas que dieron varios “líderes” de varias organizaciones conservadores: “México está primero: AMLO divide”.

Así pues, la apuesta es polarizar, para después afirmar que el culpable de que “estemos divididos” es AMLO, y por lo tanto, él es el responsable de esa “desunión”. Así se hizo en la marcha, cuando comenzaron a gritar “México, México, México”.

Manifestante en la marcha “fifí” a favor del NAIM. Foto: Especial

Ahora bien, aunque la marcha en términos de convocatoria fue un fracaso, es evidente que no será la primera y que se harán por cualquier cosa. Tomarán cualquier decisión que haga AMLO para llamar a manifestaciones. Y esto lo harán no porque piensen que las “marchas sirven”, sino para romper la idea (y la realidad) del apoyo mayoritario a AMLO. Quieren visibilizar la existencia de una “oposición”, y es que saben que la partidista es en estos momentos débil y está muy desestructurada. Las marchas son sus únicas armas para hacer presente una oposición al lopezobradorismo.

Otra cuestión que mostró la #MarchaFifí es la apuesta por hacer de la gestión de AMLO un “retroceso” imaginario. En este caso fue por el aeropuerto: para los marchantes, tener un aeropuerto lujoso es progreso, y poseer un país donde se usen de forma mejor los recursos, significa un “retroceso”. Pero ésa es su apuesta: hacer de cada decisión de AMLO un “retroceso” al país.

Marcha “fifí” a favor del NAIM. Foto: Especial

La oposición no partidista (que será en realidad la oposición más fuerte a AMLO por lo menos durante los próximos tres años) le apuesta tanto a la polarización como a la mentira. Así actúan, y así actuarán.

No son fuertes ahora, pero no hay que subestimarlos. Tienen y tendrán el apoyo de los más ricos del país, es decir, de esos que AMLO llama “la mafia del poder”.