El sexenio de Enrique Peña Nieto será recordado por millones de mexicanos como uno de los más corruptos en la historia de México, pero también por la impunidad que campeó rampante en casos plenamente documentados por investigaciones periodísticas como La Estafa Maestra del medio digital Animal Político, —la cual reveló el desvío de al menos 7 mil 670 millones de pesos con un fin distinto al desarrollo social de la población—, pues aunque existen pruebas fehacientes del multimillonario atraco, ninguno de los funcionarios implicados está en prisión.

Lo mismo ocurre con el caso de la constructora brasileña Odebrecht, que durante 20 años pagó sobornos a funcionarios de gobierno en 12 países para ser favorecida en contrataciones públicas, hasta que fue descubierta y ocasionó un escándalo de magnitud internacional que hizo caer a presidentes y autoridades de alto nivel. Sin embargo, en México no ocurre nada y las denuncias que se han hecho a la Procuraduría General de la República no registran ningún avance.

Por si fuera poco, la muerte de Carlos Alberto Bonnin Erales, consejero del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) enturbia más el asunto.

Carlos Alberto Bonnin, el comisionado del INAI que cayó de un quinto piso. Foto: Especial.

 

Antes de caer del quinto piso del edificio del INAI, Bonnin Erales trabajaba en cuatro temas relevantes para la vida pública del país: la información sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio; la inspección a guarderías del IMSS; el informe de reconstrucción del 19S y la apertura del caso Odebrecht.

Según el periodista de Proceso, Jenaro Villamil, los gobiernos del PRI (y posteriormente los del PAN con Vicente Fox y Felipe Calderón) instauraron un modelo de corrupción para el desvío de fondos que termina en el sexenio de Enrique Peña Nieto. Fue la creación de “verdaderas industrias de la triangulación de fondos” a través las cuales se pudieron desviar y captar fondos para el financiamiento de las campañas electorales.

Villamil presentó su nuevo libro, Cleptocracia: El nuevo modelo de la corrupción, en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en una doble presentación, pues estuvo acompañado de Raúl Olmos, quien también presentó la obra Gigante de lodo: Odebrecht y su historia de corrupción en México.

En su libro, Villamil se propuso lanzar una mirada no al sexenio de Peña Nieto, sino a los últimos 40 años de un régimen neoliberal que comenzó en el Gobierno de José López Portillo, un régimen dominado por tecnócratas que abusaron del poder y que, como cuenta el propio periodista, terminaron por “matarse” y “robarse” entre ellos mismos.

Sólo así, dice, puede explicarse la rotunda derrota que sufrió el PRI en la pasada elección del 1 de julio.

“Sinceramente yo les digo, si teniendo el poder, si teniendo los instrumentos, si teniendo a los medios no pudieron, ¿qué es entonces lo que pasó? Qué se fracturaron y están peleados entre ellos, no necesitaban pactar con López Obrador, entre ellos se están matando, y se están robando, si el problema no es que la maquinaria no existiera. Se robaron el dinero de la Operación Zafiro, por ejemplo, o sea por qué pierde el PRI en el 2015 y en el 2016, pues porque a final de cuentas se robaron hasta ellos mismos”, dijo.

Carlos Salinas de Gortari y Luis Donaldo Colosio. Foto: Especial

Para el periodista de Proceso, las triangulaciones de fondos son una herencia del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, quien puso el ejemplo con el famoso “pase de charola” a las 25 personas más ricas de México para que aportaran fondos al financiamiento de la campaña del próximo candidato del PRI a la Presidencia de la República.

“Si nosotros nos acordamos de aquel escándalo del pase de charola de Carlos Salinas de Gortari en el 93. Desde mi punto de vista ahí empieza la corrupción. ¿Sí se acuerdan de aquel pase de charola? 25 millones por cabeza, 25 multimillonarios que se generaron durante el sexenio de Salinas. La cifra de 25 millones la puso Emilio Azcárraga Milmo, el dueño de Televisa, en la casa en una reunión de Antonio Ortiz Mena, que durante muchos años fue Secretario de Hacienda”, dijo.

Después de ese episodio, lo que se ha observado, dijo Villamil, es que ya no ocurren los grandes pases de charola, sino triangulaciones sofisticadas para el desvío de recursos.

“Esas triangulaciones son las que se incorporan por ejemplo en la campaña de Vicente Fox con Amigos de Fox y con el PemexGate, son las que se incorporan con Calderón, con Peña en el MonexGate y el SorianaGate. No fueron sancionados porque no eran delitos graves”, dijo.

Visto desde ese punto de vista, señaló que el escándalo de Odebrecht es, junto con el de la Operación Zafiro, uno de los principales expedientes que hereda la administración de Peña Nieto.

El gobernador de Chihuahua, Javier Corral y Enrique Peña Nieto. Foto: Especial

La Operación Zafiro fue descubierta por Javier Corral cuando asumió el Gobierno de Chihuahua y se dio cuenta que habían desaparecido 250 millones de pesos de las arcas de esa entidad. El modelo se repitió en otros ocho estados de la República.

“Esto que normalmente hacía el PRI, de desviar los fondos de la Secretaría de Hacienda al PRI, ahora se hizo a través de una triangulación con los gobiernos estatales. Esta investigación que ha empezado la Fiscalía General de Chihuahua es otro de los grandes expedientes que va a heredar a nivel estatal y a nivel federal el Gobierno de López Obrador, junto con Odebrecht y los dos casos tienen que ver con fraude electoral o proceso electoral”.

Villamil resalta que el ‘Grupo Atlacomulco’, del que surgió Enrique Peña Nieto, es la “quintaesencia de la cleptocracia mexicana”, y esa frase que acuñó Carlos Hank González es la que resume su forma de pensar: “político pobre es un pobre político”.

Describe a Luis Videgaray Caso, ex canciller de México, como la principal figura de la cleptocracia en el sexenio que terminó el pasado 30 de noviembre.

“La cleptocracia de la tecnocracia empoderada es el señor Luis Videgaray que está al frente de Odebrecht, el que frena este expediente se llama Luis Videgaray, es jefe político del actual procurador general en funciones, o el encargado de despacho, es el que truena a Raúl Cervantes Andrade, es el mismo que va a condecorar a este delincuente en funciones que se llama Jared Kushner (yerno del presidente Donald Trump)”.

Los retos que tendrá López Obrador como presidente de México, son mayúsculos, dijo el periodista, pero nada podrá cambiar si la sociedad se rehúsa a tomar conciencia de los procesos de corrupción y de exigirle a la clase política rendición de cuentas.

“Los procesos de corrupción en México son sistémicos, están en el corazón del sistema, tenemos un cáncer que extirpar, tenemos que hacer una especia de cirugía mayor o de quimioterapia sistémica y que va a ser dolorosa y que no depende solamente del próximo presidente, depende de la capacidad de presión de la sociedad y de la capacidad de exigirle a la clase política o al nuevo gobierno que llega que no se pueden hacer tontos”.

El escándalo Odebrecht, salpicó a Emilio Lozoya, Javier Duarte y Enrique Peña Nieto. Foto: Especial

El Gigante de Lodo

Raúl Olmos es un destacado alumno de Jenaro Villamil. Es periodista de la plataforma Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad. Su obra Gigante de Lodo: Odebrecht y su historia de corrupción en México fue condecorada con el Premio Internacional de Periodismo contra la Corrupción.

El libro explica la relación entre Odebrecht, Pemex y la clase política, que han permitido vincular los sobornos de la constructora brasileña a la campaña del propio ex presidente de la República Enrique Peña Nieto y al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya.

Según Olmos, este último, es el “pez más chiquitito”, de toda la administración peñista.

“El caso concreto de Odebrecht, apunta hacia el presidente de la República y en algunos expedientes se le menciona con nombre y apellido a Enrique Peña Nieto, expedientes que no necesariamente son de México, que están en la Fiscalía de Brasil y que, si no se ha avanzado en México, esto no tiene otra explicación más que estar tratando de encubrir a estos personajes de la alta política nacional, sea Enrique Peña Nieto, sea Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray”.

Comentó que a pesar de que, desde octubre del 2017, el ex procurador general de la República, Raúl Cervantes, dijo que la investigación ya estaba concluida y cerrada,no se consignó ante juez. La razón de ello es que el escándalo apunta hasta Peña Nieto, y eso implicaría que tendrían que procesar al ex presidente.

“Esto convenientemente lo han venido alargando, se lo van a heredar al nuevo gobierno”.

Olmos señala que Odebrecht es un caso de corrupción que la sociedad debe conocer y estar profundamente enterada porque de esa forma es “cómo podemos exigirles a las autoridades que haya castigo, que no haya impunidad, no podemos tolerar que esto ocurra, porque el mensaje que le damos a los corruptos es que pueden delinquir, pueden saquear, pueden burlarse de los mexicanos sin que haya un castigo y no queremos que ese mensaje sea el que den las autoridades”.