El ex secretario de Seguridad durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, Gerardo García Luna, no sólo brindó protección al Cártel de Sinaloa, sino que además, utilizó a la Policía Federal (PF) que estaba bajo su cargo, como su propio ejército para combatir a otros cárteles de la droga y traficar enervantes, dijo la periodista Anabel Hernández al portal de noticias La Silla Rota.

En su más reciente libro El Traidor, la periodista, quien se encuentra radicada en los Estados Unidos por amenazas a su integridad,  relata lo que le contó Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo, sobre la forma en que operaba la Policía Federal. 

En esas páginas, Vicentillo exhibe cómo funciona el sistema interno del Cártel de Sinaloa: la violencia, las mil formas de traficar droga y la complicidad entre políticos, empresarios y fuerzas del orden. Sobre todo devela el perfil de quien durante el último medio siglo ha sido el rey del narco y nunca ha pisado la cárcel, su padre: Ismael el Mayo Zambada.

“Lo que me dice Vicentillo a través de su abogado, a través de diarios secretos, explica cómo opera esta mecánica, cómo mensualmente había estos pagos millonarios a jefes policiacos y la Policía Federal no sólo daban protección al cártel, y era su brazo armado, que había operativos contra los enemigos,  había policías federales por órdenes de García Luna”, dijo la periodista. 

El Vicentillo. Foto: Reuters.

“Cuando había enfrentamiento entre los hermanos Beltrán Leyva y el Chapo y el Mayo Zambada, había policías federales que iban a la pelea con disparos a favor del Mayo Zambada. El Vicentillo lo que relata es que la Policía Federal se convierte en compradora de droga del Mayo Zambada, entonces directamente de ser corruptos y protectores, se convierten en narcotraficantes”, resalta. 

La periodista señala que García Luna no actuó solo, y de acuerdo con los testimonios que ha recabado, fueron cómplices de él, Luis Cárdenas Palomino, extitular de Seguridad Regional de la PF; Facundo Rosas, excomisionado de la PF; Armando Espinosa de Benito, exjefe de División de Investigación de la PF, y Ramón Pequeño, jefe de Inteligencia de la PF, quien permitió la fuga del Chapo Guzmán. 

Hernández detalla que en el 2008 publicó una parte de sus investigaciones en Los Cómplices del Presidente. Ya para ese momento, García Luna era el estratega de la ‘Guerra contra el Narcotráfico’.

“En ese momento era el hombre más cercano a Felipe Calderón, el de mayor influencia, el que dictaba los lineamientos de la supuesta guerra al narcotráfico, que no fue una guerra contra el narcotráfico, sino una guerra entre cárteles. Donde el gobierno de México participaba a favor del cártel de Sinaloa, particularmente a través de la Policía Federal que actuaba como brazo armado del cártel, le hacía espionaje, le ayudaba a mover droga, etcétera, a cambio de millonarios sobornos”, comentó la periodista.

Anabel señala que en el 2010 en Los señores del narco rindió otro informe más de la forma en qué operaba la PF y siguió investigando a García Luna. Su tren de vida no correspondía al salario que cobraba en la administración pública.

Destaca que ya vislumbraba que la justicia estadounidense podría capturar en cualquier momento al también llamado ‘Súperpolicía’ de Calderón Hinojosa, y eso lo narra en el primer capítulo de su nuevo libro.

Luis Cárdenas Palomino, cercano a García Luna. Foto: Especial.

Y si bien señala que García Luna ya está en manos de la justicia, su equipo más cercano sigue trabajando en cuerpos de seguridad privada y públicos del país. Por ejemplo, resalta que Luis Cárdenas Palomino es muy cercano a Ricardo Salinas Pliego, quien actualmente es asesor de AMLO. 

Maribel Cervantes Guerrero, actual secretaria de Seguridad Pública en el Estado de México, también es gente cercana a García Luna, al igual que Omar García Harfuch, secretario de Seguridad en la Ciudad de México.

En otra entrevista que concedió a la periodista Carmen Aristegui, Anabel Hernández señaló que mientras investigaba a García Luna, sufrió atentados contra su vida y la de su familia. Calderón Hinojosa estuvo al tanto de ello, asegura, y no hizo nada para protegerla.