El juez que vinculó a proceso a Rosario Robles por ejercicio indebido de funciones, y que además ordenó  se le enviara a prisión preventiva al penal de Santa Martha Acatitla, tiene en su trayectoria judicial casos de alto impacto como la consignación del  hijo del ex líder del cártel de Tláhuac conocido como “El Ojos”, Luis Felipe Pérez alias  “El Felipillo”, a quien dejó en libertad por mal integración de la carpeta de averiguación.

Es también el mismo juez de control que revisará las pruebas de presunta corrupción que se le han fincando al ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex) Emilio Lozoya. 

Por la liberación de ‘El Ojos’ sostuvo una confrontación con Andrés Manuel López Obrador, quien le había reclamando que los jueces siempre utilizan “el argumento o la excusa es que no están bien integradas las averiguaciones, que no se cumplió con el debido proceso y esto da pie a que un juez deje en libertad a un delincuente”.

Pero Delgadillo Padierna reviró al mandatario  que el  “Ministerio Público adujo producción de narcóticos, pero con base en una afirmación falaz y dolosa… para quedar bien con la opinión pública”.

Y añadió: “Corrupción es pretender presionar a la autoridad judicial sin sustento, con fines mediáticos”.

El juez se dio a conocer cuando ordenó a la entonces Procuraduría General de la República (PGR) investigar el uso que la propia dependencia dio al software Pegasus contra víctimas de espionaje indebido. Después de presentar una denuncia ante la PGR, los ciudadanos afectados recibieron como respuesta del Ministerio Público que no había evidencia de su acusación y no procedía la investigación.

Sin embargo, el juez ordenó al Ministerio Público indagar argumentando que la carga de la prueba no debe trasladarse a las víctimas e instruyó a hacer a un lado los pretextos y “no eludir una responsabilidad para proceder con una investigación que, eventualmente, afectaría a los propios directivos de la Procuraduría”.

Diversos medios de comunicación  destacan la claridad,  firmeza y  rudeza del juez para confrontar a quienes considera que no tienen un desempeño adecuado en los casos que lleva.

El juez de 40 años de edad, no sólo ha tenido el carácter para responder a  la Fiscalía y al presidente mismo, también lo propio con los abogados de Rosario Robles.

A uno de ellos, Juan Manuel Saucedo, lo amenazó con quitarlo de la defensa de la ex funcionaria, y al otro, Óscar Rogelio Ruiz, lo calló, le cuestionó su capacidad y lo acusó de intentar diferir “tramposamente” la audiencia, recuerda David Saúl Vela para El Financiero.