Desde hace unos días Edgardo Buscaglia emprendió una campaña de difamación en contra de Polemón, en la cual no ha parado de acusar a los integrantes de este medio de comunicación de ser “mafioperiodistas”, quejándose de una supuesta “censura” y de la negación de su derecho de réplica.

Por ese motivo en Polemón hemos decidido responder a sus acusaciones, no para “debatir” con el investigador, sino para explicarle a los lectores lo que ha sucedido con el fin de que tomen su propia postura.

La tarde del lunes 24 de diciembre la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, y el senador Rafael Moreno Valle, fallecieron luego de que el helicóptero en el que viajaban se desplomara.

Tras enterarnos del suceso, en Polemón iniciamos una cobertura informativa sobre el percance. Con el correr del tiempo, nos percatamos que en las redes sociales se había intensificado una guerra sucia  en contra del Presidente Andrés Manuel López Obrador para tratar de culparlo del lamentable hecho a través de la difusión de información falsa.

Edgardo Buscaglia. Foto: Especial

Por ese motivo, en la redacción nos pusimos como tarea periodística verificar la información para que nuestros lectores y los usuarios en redes sociales no fueran víctimas de la manipulación mediática que, según se documentó en días posteriores, fue ejercida por grupos afines al PRI y al PAN con la intención de obtener beneficios políticos de la tragedia.

A partir de ese propósito, en Polemón publicamos textos en los que evidenciamos cómo algunos actores con influencia en el medio periodístico fueron los principales divulgadores de información falsa o imprecisa, la cual generó especulaciones y sospechas en redes sociales. Entre esos actores ubicamos a Edgardo Buscaglia. 

Así fue que publicamos en nuestro portal una nota en la que dejamos al descubierto la falta de ética de Buscaglia, al evidenciar que el investigador difundió la imagen de un tuit falso en el cual supuestamente el ex candidato a la gubernatura de Puebla por Morena, Miguel Barbosa, aseguraba que lo ocurrido en dicha entidad a Moreno Valle y su esposa era resultado del “karma”.

Demostramos también cómo el supuesto tuit de Barbosa que indignaba a los usuarios de las redes sociales (el cual fue difundido por Buscaglia acompañado de una acusación sin pruebas) se trataba de una noticia falsa con el fin atacar a políticos del partido Morena.

La difusión de nuestra nota hizo que Buscaglia enfureciera.

En lugar de aceptar su responsabilidad y corregir la información, en un mensaje difícil de entender por su rebuscada escritura, el académico indicó que él nunca había afirmado que la imagen (a todas luces falsa) que él había difundido había sido escrita por Miguel Barbosa.

Después Buscaglia publicó una serie de tuits (que después borró) y un mensaje a través de su página de Facebook en la que acusó a quienes integramos Polemón de ser nosotros quienes creamos “FakeNews”  en su contra, cometiendo el supuesto error de no haber verificado con él el contenido de su tuit.

Luego nos pidió que le diéramos derecho a réplica, aunque desde ese momento él mismo prejuzgó y dudó que fuésemos capaces de acceder a su petición.

Pese a las mentiras que seguía divulgando, al enterarnos de su solicitud aceptamos darle un espacio en nuestro portal con el fin de facilitar su derecho a réplica. Como editor general  de la revista le envié un mensaje directo a su cuenta de Facebook, solicitándole un texto en el que fijara su postura, el cual se publicaría de forma íntegra. No escribimos un mensaje directo desde el Facebook de Polemón, pues como se sabe, esa opción no es posible en las cuentas denominadas “fanpage“. Éstas solamente pueden responder mensajes, no crearlos.

Lo hicimos a semejanza de medios impresos como La Jornada o la revista Proceso, en los cuales cuando una persona se siente agraviada por lo que en sus páginas se publica, cuentan con el derecho de réplica de enviar una carta al director o un texto en el cual explican las razones por las que consideran que la publicación referida es inexacta, falsa o daña su honor, su dignidad e integridad humana.

Pasó el tiempo y no obtuvimos una respuesta. Sin embargo, unos días después, nos acusó en redes sociales de haberle negado el derecho de réplica y nos vinculó con lo que él llama “mafioperiodismo”.

Al darnos cuenta de su reclamo, mediante nuestra cuenta de Twitter aclaramos que lo habíamos buscado pero nunca respondió.

 

En lugar de revisar la bandeja de entrada de su página en Facebook y responder a nuestro mensaje para el derecho de réplica que él pedía, prefirió acusarnos de ser un “satélite informativo de la nueva mafia del PRIANRDMorena”.

Además se negó a enviarnos un texto con su derecho de réplica porque, según él, no estaba dispuesto a compartir “datos o documentos personales” (aunque nosotros nunca le pedimos eso) con una “organización “periodística” oficialista del gobierno federal de México y en un contexto institucional de enorme penetración del crimen organizado en el “hacking” de datos personales”.

 

Sintiéndose con el derecho de intervenir en nuestra línea editorial y utilizar a placer nuestro valioso tiempo, nos solicitó en tono de exigencia una “ENTREVISTA-AUDIO” como réplica y se quejó porque durante veinticinco años (no sabemos de qué) ningún medio en 78 países le había pedido una entrevista en audio pidiéndole sus datos personales, lo cual también es falso, pues jamás le pedimos datos personales.

Ante esta situación, hemos decidido no caer más en sus provocaciones y chantajes, poniendo un punto final a este tema con esta aclaración dirigida a nuestros lectores. Nuestra intención es que sean ustedes quienes cuenten con todos los elementos necesarios para tomar una posición sobre nuestro comportamiento ético y el del referido académico.

Desde hace casi cuatro años, quienes formamos parte de Polemón nos hemos conducido con rigor periodístico y la consigna de no mentir bajo ninguna circunstancia. Eso no nos ha impedido de ejercer un periodismo crítico, punzante y combativo, sin ocultar en ningún momento nuestra tendencia a mirar las realidades desde una postura de izquierda.