Es muy claro que los medios de comunicación mexicanos le dan un trato, digamos, “singular” a Cuba. Si hay una manifestación en contra del gobierno emanado de la Revolución, hay tiempo para la cobertura, hay personas hablando de eso, hay mucho espacio en los periódicos y tiempo en la radio y la televisión.

Si, en cambio, la manifestación es para apoyar al gobierno revolucionario, no hay espacio. Hay sólo silencio. No cobertura. No “especialistas” hablando del tema. Nada.

Los medios, en el caso de Cuba, son muy obvios y rompen cualquier principio ético periodístico. Digamos que les gana el odio que poseen, sus prejuicios, su ideología. Y lo hacen no haciendo periodismo, que en todo caso podría ser, sino que lo hacen mintiendo. Omitiendo. Censurando. Falseando datos. Tergiversando.

El sábado, por ejemplo, en Cuba hubo manifestaciones multitudinarias en La Habana y en prácticamente toda la isla, y en Reforma sólo hubo una nota, afirmando que el gobierno “movilizava”. Y en lugar de afirma que la gente salía a las calles a defender a su gobierno, puso: “Como en los tiempos de Fidel Castro, el Gobierno de Cuba regresó ayer a los actos masivos”. O sea, no fue la gente, sino el gobierno. El espacio fue mínimo.

No hubiera sido una pequeña marcha contra el gobierno revolucionario porque habría habido páginas dedicadas al tema, y mención en la portada.

Por eso es muy molesto que los medios (y varios periodistas “consagrados” de México) salgan a “dar clases” de periodismo, como si fueran los más objetivos del mundo y no tuvieran ni odio ni agenda ni intereses.

Y es que, además de hacer no hacer el periodismo que ellos dicen hacer, son cínicos.