Desde ayer arrancó en prácticamente todas las entidades del país el plan de vacunación. En una primera etapa se buscará que todo el personal médico quede protegido contra el covid-19.

Si bien es cierto el plan lo lleva a cabo el gobierno federal, los estados también apoyan en dicha labor, y reciben las vacunas para que personal médico y militar las aplique.

Sin embargo, hay funcionarios públicos que buscan usar el recibimiento de las vacunas en las entidades no como un mecanismo de comunicación, sino como propaganda. Así sucedió con el gobierno de Tamaulipas, que encabeza el panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

Ayer, la secretaria de salud de esa entidad, Gloria Molina Gamboa, acudió a recibir las vacunas que arribaron. Todo iba bien hasta que la funcionaria decidió que le debían tomar una foto manipulando una caja de vacunas.

Desde el principio la farmacéutica Pfizer estableció un estricto protocolo para el manejo adecuado de las dosis de vacunas, y es que ésta debe mantenerse a menos 80 grados centígrados y después, en el proceso de descongelación, se deben llevar rigurosas medidas de cuidado. Esto ha significado una labor titánica en cuanto a la logística para distribuirla y administrarla.

El Dr. Conrado Estol, experto en la materia, en una entrevista con CNN afirmó que “cuando uno la saca [la vacuna de Pfize] de menos [de 80 grados] , en la caja con hielo seco dura 15 días. Si uno la abre la caja dos veces por día, o sea que hay que tener cuidado cuántas veces la abre -tengo que tener todo calculado para no abrirla más de dos veces- y la pongo en una heladera, sólo dura cinco días. Y una vez que la apoyo en una mesa, porque para administrarla la tengo que prepara, requiere una preparación una vez que se descongela, dura doce horas arriba de la mesa. Por lo tanto no es tan fácil”.

Incluso, en varios países ha habido retraso por la incapacidad para mantener almacenadas las vacunas de forma adecuada. Así sucedió en Alemania: a finales del año pasado hubo retraso porque los indicadores de temperatura no eran los óptimos en los refrigeradores donde estaban las vacunas.

La cuestión es que la vacuna no debe estar expuesta al sol. Y ayer, la secretaría de salud de Tamaulipas, en aras de tomarse fotos con una caja de vacunas al recibirla en el aeropuerto, las abrió delante de la luz solar.

Según el protocolo que ha establecido el gobierno de México para la vacuna de Pfizer, es decir, la guía técnica de aplicación, una vez abierta la caja térmica los fracasos deben introducirse en un refrigerador para descongelarse a una temperatura de entre 2 y 8 grados, y se introduce la charola completa.

Foto distribuida por la secretaría de salud del gobierno de Tamaulipas

En el protocolo se especifica que “durante el almacenamiento se debe minimizar la exposición a la luz de la habitación y evitar la exposición a luz solar directa y ultravioleta”, por lo cual, la funcionaria tamaulipeca arriesgó ayer, en aras de tomarse la foto en el aeropuerto, las vacunas.

Una vez descongelada, afirma la guía, se debe mantener almacenada entre 2 y 8 grados.

La guía también especifica que en caso de iniciar “la vacunación de forma inmediata a la recepción de la caja térmica por la empresa productora, los frascos ámpula deben descongelarse a una temperatura ambiental de hasta 25C, el procedimiento tardará 30 minutos”. Éste no fue el caso, pues la vacunación de las dosis distribuidas ayer comenzó apenas hoy.

Así pues, la secretaria de salud de Tamaulipas, Gloria Molina Gamboa, arriesgó las vacunas contra el Covid-19. Y todo para la foto que pudiera presumir el gobierno que encabeza Francisco Javier García Cabeza de Vaca.