El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador utilizó únicamente el 40 por ciento del presupuesto total para la publicidad oficial que le fue aprobado por el Congreso para ese ejercicio fiscal.

Según el concepto 3600, en las partidas presupuestarias 36101 y 36201 “Servicios de comunicación social y publicidad”, así como la partida 33605 “Información en medios masivos derivada de la operación y administración de las dependencias y entidades”, el Gobierno federal destinó apenas el 20 por ciento de lo que Peña Nieto usó para ese mismo concepto en 2018.

Eso benefició a que, durante 2019, las instituciones y dependencias federales subejercieran 3 mil 30 millones 226 mil 83 pesos, lo que, a decir del Presidente, significa un “ahorro”.

Según información revelada por la Secretaría de la Función Pública (SFP), en el concepto 3600, la administración federal contaba con un presupuesto autorizado de 4 mil 893 millones 627 mil 820.74 pesos, pero ejerció sólo 1 mil 960 millones 575 mil 184.30 pesos.

En la partida 33605, el gasto aprobado por la Cámara de Diputados llegan a a 160 millones 239 mil 13.25 pesos, pero las dependencias usaron sólo 63 millones 65 mil 566.51 pesos.

Además, destaca la reducción en el presupuesto que tuvo la Secretaría de Gobernación, ya que aunque tenía un presupuesto aprobado de mil 720 millones 514 mil 454 pesos, sólo ejerció 83 millones 411 mil 331 pesos a lo largo de 2019.

También el Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (Infonacot), que destinó sólo 1 millón 160 mil pesos, de los 372 millones 360 mil autorizados.

Nacional Financiera erogó sólo 750 mil pesos, de los 69 millones 600 mil pesos.

No obstante, algunas dependencias subejercieron todo su presupuesto:

  • Procuraduría de la Defensa del Contribuyente, que de los 51 millones que tenía no gastó nada.
  • Diconsa SA de CV, que no ejerció ni un peso de los 46 millones 400 mil pesos con los que contaba.
  • Comisión Nacional de Protección Social en Salud, que contaba con 41 millones 991 mil 705 pesos y no los uso.

Fuente: Contralínea