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Polemon | 15 noviembre, 2017

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2 Comentarios

PRI pierde, PAN no cuaja y PRD es un fantasma: Morena es el camino

PRI pierde, PAN no cuaja y PRD es un fantasma: Morena es el camino

Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

23 de agosto de 2017.- Faltan poco menos de once meses para las próximas elecciones presidenciales. Es decir, ya pronto están siendo.

El PRI está muerto. Sí, tiene una estructura fuerte que cubre prácticamente todo el país. Sí, actualmente ocupa la presidencia de la República y varias entidades del país. Sí, será el organismo político que más recursos recibirá por parte del Instituto Nacional Electoral. Sí, el PRI es un partido corrupto, que hace magia para saquear las arcas públicas e “invertir” esos expolios en sus campañas (y negocios). Sí, todo eso, y a pesar de ello, el PRI va a perder.

¿Por qué?

Simple: el PRI no aguantará la carga y el desprestigio que significa Enrique Peña Nieto. Por más recursos, prácticas ilegales y acarreador, no ganará las próximas elecciones. El vendaval Peña Nieto ha sido atroz, y dejó damnificado a ese partido político. Lo malo es que con en ese vendaval, el que perdió, en realidad, no fue el PRI, sino todo el país. Todos los mexicanos.

Es inexplicable cómo le hacemos los mexicanos para no desaparecer como país con sujetos como Peña Nieto gobernando.

Enrique Peña Nieto. Foto: Especial

El PAN, la derecha mexicana, gobernó doce años, y hubo crisis económica (algo que practicaron con ahínco los gobiernos del PRI, de antes y después del PAN) y, a partir de las postrimerías del gobierno de Vicente Fox, hubo una matazón de proporciones gigantes.

La “guerra contra el narcotráfico” emprendida por Felipe Calderón fue, y ha sido (pues la mantiene Enrique Peña Nieto) un verdadero baño de sangre. Y lo resultados son claros: no ganaron los del PAN la guerra, ni arreglaron nada, y sí en cambio provocaron sufrimiento. No hubo menos corrupción policiaca. No hubo menos narcotráfico. No hubo menos impunidad.

Felipe Calderón es culpable de eso. Diga lo que diga él. Digan lo que digan los del PAN.

Pedir el voto, después de todo lo que provocó el blanquiazul en tan poco tiempo, es una desfachatez. Pero ellos quieren seguir gobernando, y mantener esas mieles del poder que llevan sin probar casi seis años.

Felipe Calderón. Foto: Especial

Los aspirantes con verdaderas probabilidades de hacerse con la candidatura del PAN a la presidencia de la República son dos (los demás son de relleno): Margarita Zavala y Ricardo Anaya.

Zavala, esposa de Felipe Calderón, es una mujer gris (como su esposo), con pocas capacidades para debatir, con mucha corrupción rodándola, con mucha insensibilidad. Su esposo quiere que ella sea la próxima presidenta, porque piensa que así, si gana ella, él lograría lo que ningún expresidente ha hecho: reelegirse. Todos, o casi todos, lo han intentado. O pensado. Nadie ha tenido éxito.

Pero el camino de Margarita es complicado. Enfrente tiene a Ricardo Anaya, que a pesar de su corta edad, ha demostrado que puede aprender y practicar con maestría todos los vicios más nefastos de los priístas y panistas.

Margarita Zavala durante su gira. Foto: Especial

El problema de Anaya es que, al interior del PAN, que es donde elegirá al próximo candidato, hay mucha fuerza de Calderón.

Ninguno de estos candidatos significa, en el muy remoto caso de ganar la presidencia, grandes diferencias con PRI de Peña Nieto ni con el PAN de Calderón o de Vicente Fox. Todo rancio. Todo como podrido.

El PRD sabe que no ganará las elecciones. Muchos de sus cuadros, ante la histeria que significa quedarse con nada, han mudado ya de piel (y de ideología): unos se han ido al PRI o al PAN, y muchos, a Morena.

Pero en la élite (rancia hasta lo indecible) del PRD quieren mantener un poco de las migajas del poder. Por eso, han planeado aliarse. Lo intentaron con Morena, pero no se pudo (los despreciaron). Ahora lo están buscando con el PAN. Según las cuentas de los líderes del PRD, eso los convertiría en un monstruo de dos cabezas que podrá derrotar a Andrés Manuel López Obrador.

Miguel Ángel Mancera. Foto: Proceso

En caso de que esta alianza no fructifique, tienen a Miguel Ángel Macera, jefe aún del Gobierno del Distrito Federal, quien sabe que no ganará la presidencia, pero quiere, vía participar en la contienda electoral, recoger alunas migajas.  

Morena, en tan sólo tres años, se ha transformado en una fuerza política que provoca miedo a los demás partidos políticos. Es un hecho que ganará en la Ciudad de México. Ahora bien, ¿logrará hacerse con la presidencia de la República?

El actual clima político beneficia a López Obrador: prácticamente todo lo que ha dicho se ha cumplido. Entonces, ¿por qué no darle la oportunidad a él de gobernar al país? ¿Por qué no creer que él rescatará a una nación que ha sido expoliada de forma aberrante por la gente del PAN y del PRI?

Simpatizantes de Morena. Foto: Eneas/Flickr

Las esperanzas de un cambio verdadero, sin duda, están en Morena. No hay hoy ningún organismo político que pueda hacerlo. Por más discursos que digan los del PAN, del PRI y del PRD, por más golpes de pecho que se den, por más que “argumenten” que “esgriman”, por más mentiras que escupan, es claro que en México se precisa una figura como la de Andrés Manuel, que pueda iniciar un cambio que va a costar tiempo, pero que se precisa hacer, y rápido: digamos que ese cambio debe comenzar el 1 de julio de 2018, el día de las elecciones presidenciales.

Es la última llamada. La última. Y todo depende de un México que, a pesar de parecer dormido, está moviéndose. Y mucho.

Comentarios

  1. Héctor Castillo

    Gracias Polemon.
    Con tristeza, pero caminando.

    Sds

  2. 🙂

    Que tiempo has dedicado a tremendo a porte y hay demasiadas cosas que no conocía
    que me has aclarado, esta maravilloso.. te quería devolver el periodo
    que dedicaste, con unas infinitas gracias, por aconsejar a gente
    como yo jijiji.

    Saludos

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