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Polemon | 21 septiembre, 2017

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Un comentario

Lupe Marín, dos veces monstruo, el nuevo libro de Elena Poniatowska

La escritora Elena Poniatowska. Foto: Marte Merlos/FIL

Por: Jaime Avilés (@desfiladero132)

15 de octubre 2015.- Con Dos veces única, Elena Poniatowska cierra el cuarteto que inauguró con Hasta no verte Jesús mío (1969), continuó con Tinísima (1990), siguió con Leonora (2011) y culmina hoy con esta fascinante recreación biográfica de Guadalupe Marín, la asombrosa tapatía de ojos verdiazules como de “sulfato de cobre”, pechos planos y manos enormes que obsesionó a Diego Rivera y lo desafió a casarse “por la iglesia”, o más bien, en una iglesia católica, apostólica y romana, donde el muralista, jacobino hasta las cachas, enamorado hasta los huesos, compareció tocado con un sombrerote del que colgaba una cinta roja para que los camaradas del PCM no creyeran que renegaba de la hoz y el martillo de su parroquia.

Al igual que en sus novelas sobre Tina Modotti y Leonora Carrington, en Dos veces única Poniatowska vuelve a ofrecernos un “retrato de grupo con señora”, que de ninguna manera evoca la sobria y sombría novela de Henrich Böll sobre una mujer alemana calumniada por su entorno.

Si en Tinísima la figura femenina central agrupa al rebelde Julio Antonio Mella, al fotógrafo Edward Weston, al pintor Xavier Guerrero, al propio Rivera en compañía de Lupe Marín y Frida Kahlo, y destacadamente al matarife estalinista Vittorio Vidali (a quien Elena trata con demasiada indulgencia, como lo señalé en una reseña publicada en 1991 en El Financiero)…

Si Leonora nos permite entrar en el círculo compuesto por Max Ernst, Salvador Dalí, Pablo Picasso o Marcel Duchamp, que rodearon a Leonora Carrington, antes que la segunda guerra la orillara a casarse con el poeta Renato Leduc, en 1942, para obtener el pasaporte mexicano y escapar de la Europa ocupada por los nazis…

La escritora Elena Poniatowska. Foto: José María Martínez/Universidad de Guadalajara

La escritora Elena Poniatowska. Foto: José María Martínez/Universidad de Guadalajara

Si en Dos veces única reaparecen los muralistas que ya conocíamos, el grupo que orbita alrededor de Lupe Marín se enriquece con la presencia de Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Gilberto Owen, José Goroztiza, Juan Soriano y sobre todo con el protagonismo del poeta veracruzano Jorge Cuesta, el segundo esposo de la deslenguada tapatía, que se enamoró de ella cuando ella todavía estaba casada con Diego, pero Diego se había ido a la URSS y Lupe no quería estar sola ni dejar de salir todas las noches.

Jorge Cuesta se la lleva a vivir al campo, donde al poco la repudia y la aborrece porque Lupe, celosa, envidiosa, insidiosa, bruta y admirable a pesar de todo, es una persona infernal, y para librarse de ella e impedir que siga maltratando a sus hijas, la interna en un sanatorio. Pero Lupe se fuga, para contrariedad de Jorge, que terminará colgándose en un manicomio después de inventar el LSD y destrozarse el pene con un picahielos…

Jorge Cuesta y el grupo de los Contemporáneos son el gran hallazgo de Dos veces única: ellos eran tan reaccionarios y pedantes como los señoritingos de Letras Libres, si bien aquéllos tenían un talento del que carecen las antipáticas viudas de Octavio Paz, entre las cuales nadie posee el genio científico de Cuesta, poeta y extraordinario químico, descubridor de una sustancia para preservar cargamentos de mangos petacones durante la travesía de Veracruz a Noruega sin que se echaran a perder, y a la vez que escribía su Canto a un dios mineral buscaba el “elíxir de la vida”, experimentando con sustancias que, debidamente combinadas, sus amigos le llevarán al manicomio, mezcladas con cajeta y salsa catsup, para que pueda”pirarse” en LSD, sin que Jorge sepa, le conste o bien haya leído, que en Europa otros están sintetizando la misma droga al mismo tiempo que a él la esquizofrenia lo parte en dos y le llena la cama de culebras.

Guadalupe Rivera Marin con sus hijas Ruth de 13 años y Guadalupe de 14 años, Octubre 29 de 1939, Foto de San Hunt

Guadalupe Rivera Marin con sus hijas Ruth de 13 años y Guadalupe de 14 años, Octubre 29 de 1939, Foto de San Hunt

Lupe Marín es un milagro, una pesadilla, un monstruo infantil endurecido a golpes que de grande horribiliza la vida de sus hijas, Lupe y Ruth, y se niega a tratar al niño que tuvo con el poeta de Contemporáneos. Diego Rivera es gordo y amoroso como un oso de peluche. Jorge Cuesta, enjaulado con Lupe Marín y las hijas de Diego en un rancho veracruzano, “pasa las noches con la vista clavada en la mesa”, tal como lo dibuja Elena, antes de informarnos, con elegancia, que el señor está leyendo.

A los 83 años, a pesar de la avalancha de compromisos que le dejó caer encima el premio Cervantes, Elena Poniatowska logró sobreponerse a los agobios del éxito en proporciones colosales y, sin dejar de hacer activismo, construyó esta novela con la frescura e incluso con el vigor sexual de una escritora de treinta y tantos, bordando una prosa rápida y alegre, salpicada de colores, sabores y olores recargados de nostalgia por el Xochimilco de los tiempos de Weston, de Tina, de Trotsky, narrándonos la vida de Lupe desde fuera de ella y, a la vez, con sus ojos, de modo que cuando todo empieza a oscurecerse, y la amargura del monstruo hace erupción, Elena –desde Lupe– rompe a despotricar y mentar madres y mandar a la chingada cuanto la rodea, para a través de esta muñeca de ventrílocuo, vomitar –desde Elena– la furia de tener que vivir así, hoy por hoy, lo que estamos viviendo en México.

Dos veces única, el libro de Elena Poniatowska.

Comentarios

  1. Joselyn Velázquez

    Creo que el título de “Dos veces única” le quedó grande a esta mujer, mientras comencé a descubrir a la Lupe Marín que Poniatowska nos describe me preguntaba el porqué de este título para una mujer tan espantosa como ella, a lo largo de las hojas descubrí porque. Pero aún así el título no tiene nada que ver con el desarrollo del libro. Por eso llamo tanto mi atención está reseña. “Dos veces monstruo” debió haber sido el nombre.

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