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Polemon | 26 julio, 2017

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El nuevo avión presidencial no es un palacete, según Peña Nieto

El nuevo avión presidencial no es un palacete, según Peña Nieto

Por: Redacción (@revistapolemon)

11 de febrero 2016.- El nuevo avión presidencial que fue estrenado ayer al mediodía, no es un palacete, sino una herramienta de trabajo. Al menos, esa fue la excusa de Enrique Peña Nieto, al ser cuestionado por el alto costo en que fue adquirida la aeronave.

“Vuelvo a recordarles: este avión no es propiedad del Presidente, lo utiliza el Gobierno de la República para que el Presidente pueda cumplir con sus tareas, con la representación oficial que tiene al interior del País y a giras internacionales”

“Que es un palacete es parte de la información distorsionada y que mejor que ustedes mismos para que den a conocer el interior, que está configurado en forma similar que el anterior”.

Peña Nieto señaló que el nuevo avión forma parte de la renovación de la flotilla aérea presidencial, la cual era necesario hacer pues la vida útil de la anterior está por agotarse, era una pieza obsoleta, costosa y seguir utilizándola mecánicamente representaba riesgos.

El nuevo avión presidencial. Foto: Presidencia de la República

El nuevo avión presidencial. Foto: Presidencia de la República

Sobre las críticas, recordó que en su momento la compra de la aeronave fue aprobada por la mayoría de las fuerzas políticas en el Congreso y lamentó que haya “distorsiones” sobre el diseño interior del avión.

“Es importante que se tenga presente ante muchas imprecisiones y distorsiones que se han corrido en distintas fuentes sobre la adquisición del avión (…) Como ustedes ven, no es lujoso y no hay albercas”, bromeó.

Cuestionado sobre la solicitud de los diputados de Morena, quienes en días pasados pidieron dar un recorrido por el nuevo avión presidencial, Peña Nieto evadió la pregunta y se limitó a responder que es muy respetuoso del Congreso y no fue él quien autorizó la compra de la nueva aeronave.

De acuerdo con el diario Reforma, el nuevo avión presidencial está dividido al interior en cuatro áreas. La primera está después de la cabina de pilotos. En ella, hay un espacio de 14 lugares para el Estado Mayor Presidencial, un área con 24 asientos distribuidos en tres filas y en bloques de cuatro por cuatro, donde está el asiento designado al Presidente.

A la altura del ala está el dormitorio presidencial, subdividido en una zona con dos sillones, una mesa y después un espacio con una cama queen size y un baño con regadera. La parte trasera del avión con 42 asientos, está destinada para reporteros, ayudantes, un médico y escoltas. Además, cuenta con una cocinera y pequeñas áreas para la tripulación.

Enrique Peña Nieto con periodistas que cubren la fuente presidencial. Foto: Facebook

Enrique Peña Nieto con periodistas que cubren la fuente presidencial. Foto: Facebook

El nuevo avión presidencial tuvo un costo de 218.7 millones de dólares (9 mil millones de pesos), tiene una vida útil de 25 años y llegó procedente de Dallas, Texas, en remplazo de la actual aeronave llamada “Presidente Juárez”, en la cual se han transportado a los presidentes durante 28 años.

La aeronave fue adquirida con un sobreprecio de 11.9 millones de dólares, pues según el portal de la empresa fabricante Boeing, el precio comercial del Boeing 787-8 tiene un valor comercial de 206.8 millones de dólares.

Ante las críticas que generó su compra, Peña Nieto dijo en septiembre de 2015 que evaluaría la posibilidad de vender o mantener el avión presidencial para otros fines, pero aclaró que esa decisión no debía ser tomada “a partir de un arrebato sino con racionalidad”.

A unos días de la llegada del nuevo avión presidencial, la Presidencia de la República informó que la evaluación prometida por Peña Nieto fue realizada por un “experto internacional”, quien concluyó que el Gobierno Federal debería recibir y mantener el avión presidencial, pues “de venderse la aeronave a una aerolínea comercial, se tendría una pérdida muy significativa respecto del valor de compra”.

Con lo que costó el nuevo avión presidencial se podrían construir ocho hospitales con 200 camas, 11 quirófanos, dos salas de partos y área de urgencias, que en total podrían atender a unas 240 mil personas.

Con información de Notimex, Animal Político y Reforma

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