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Polemon | 15 noviembre, 2017

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El caso del perricida serial de la Condesa |DESFILADERITO

El caso del perricida serial de la Condesa |DESFILADERITO

Por: Jaime Avilés (@Desfiladero132)

22 de octubre 2015.- ¿No te alcanza el dinero? ¡Qué originalidad la tuya! ¿No te sientes al margen de las multitudes que ya están disfrutando los beneficios de las reformas de Peña Nieto? ¡Dile adiós a la pobreza! ¡Deja de leer novelas de detectives, desempolva tu lupa de Sherlock y sal a ganarte una jugosa recompensa!

Paralizado el sistema de justicia en México, nuestro ex país, en permanente retroceso, ha entrado de lleno en la era de los cowboys del siglo XIX en el Lejano Oeste. Ahora, en todas partes, hay anuncios que ofrecen sumas nada desdeñables a quienes proporcionen informes que ayuden al sherif a capturar a los peores maleantes.

Por Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, el más buscado –como nos consta a los habitantes del DF, donde todas las patrullas de la policía de Mancera llevan pegada la foto del Carlos Slim del narcotráfico, por si te lo topas en la calle– la PGR está ofreciendo 60 millones de pesos.

Por Juan José Esparragosa Moreno, alias “El Azul”, 30 millones, mismos que también podrás embolsarte si delatas a Ismael Zambada García, “El Mayo”, pero si no es tan grande tu necesidad, entrega a Francisco Hernández, alias “El Panchillo”, o si no a Juan Pablo Ledezma, que no tiene alias, o si no a Oscar Morales Alvarado, alias “El Chiquito”, o si no a José Martín Jiménez Martínez, alias “El Vitorio”, o si no a Raúl Santamaría Méndez, alias “La Flor”, ya que por cualquiera de ellos puedes cobrar 15 millones de pesos, poco menos de un millón de dólares.

Recompensa ofrecida por Joaquín "El Chapo" Guzmán. Foto: Internet

Recompensa ofrecida por Joaquín “El Chapo” Guzmán. Foto: Internet

Claro está que si alguien me pidiera ayuda para intervenir en cualquiera de estas peligrosísimas búsquedas se la negaría de inmediato. La aspiración de esta columna se limita a proponer opciones a su distinguido y respetable público, sabiendo que el trabajo de cazarrecompensas es casi tan arriesgado como el de encuestador o ecologista en Puebla.

Una enviada de Televisa a las zonas de conflicto en Siria ganó, el año pasado, mil dólares diarios y regresó con 60 mil. Témoris Greko, un corresponsal viajero que se especializa en cubrir las guerras de Medio Oriente, acaba de producir una película sobre la matanza de Iguala y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, de lo cual se infiere que en Proceso no le pagan mal por jugarse la vida heroicamente.

El ya legendario Epigmenio Ibarra, cuando era muy joven, salía del hotel Camino Real de San Salvador, se remontaba al volcán donde estaban las y los comandantes del Frente Farabundo Martí y los entrevistaba con su grabadora de caset. Al otro día regresaba al hotel y se daba la vuelta por el bar, donde los corresponsales de las grandes agencias de noticias se mataban las pulgas a balazos. Confiaban de tal modo en el intrépido reportero mexicano que le compraban el caset cortándolo por la mitad, a razón de dos mil 500 dólares por cacho, y de tal suerte, horas más tarde, la AFP y la AP, distribuían al mundo entero sus entrevistas “exclusivas” con los líderes guerrilleros.

Nuestra generación –los jóvenes que a finales de los años setenta debutamos con el unomásuno en la primera división del periodismo– aprendimos a trabajar en zonas de guerra en Centroamérica –bueno, yo no, yo no salí más de tres o cuatro veces del hotel Intercontinental de Managua durante la ofensiva final de los sandinistas, y no volví a escuchar el canto de las balaceras hasta 1994 en Chiapas– pero no fuimos aprovechados por los medios mexicanos para aplicar los conocimientos de aquellas experiencias en conflagraciones más lejanas y más costosas, donde se hablan idiomas que nunca nos enseñaron en el colegio.

Uno de los volantes que reparten en el Parque México. Foto: Twitter

Uno de los volantes que reparten en el Parque México. Foto: Twitter

Una organización internacional llamada PETA (que en inglés es la sigla de Personas por el Trato Ético a los Animales) está ofreciendo cinco mil dólares de recompensa a quien descubra cómo se llama y dónde se encuentra el individuo que hasta la fecha ha causado la muerte de 10 perros finos en el parque México de la colonia Condesa.

En los análisis patológicos y toxicológicos practicados a los cadáveres de las víctimas, la “procuraduría de justicia” (es un decir) del regente Mancera halló dos tipos de venenos: fosfuro de zinc, un raticida común y corriente, combinado con estricnina, sustancia que en altas dosis causa la muerte instantáneamente.

¿Quién es el perricida que esparció trocitos de carne envenenada con este coctel de productos químicos por el parque emblemático de la Condesa? ¿Tiene vínculos con alguno de los cárteles que según Mancera no existen pero de todos modos cobran derecho de piso en los bares y restaurantes de ese rincón tan europeo de la delegación Cuauhtémoc?

Alerta sobre envenenamiento de perros en el Parque México. Foto: Twitter

Alerta sobre envenenamiento de perros en el Parque México. Foto: Twitter

Olvidemonos del Chapo, el Mayo, el Azul y otros grandes empresarios de la industria de las drogas ilegales; olvidémonos del dinero “fácil” que se puede ganar en las guerras lejanas; dediquémonos a localizar al perricida serial de la Condesa; preguntemos a tontas y a locas (ya que inteligentes y cuerdas no nos responderían) dónde se puede comprar estricnina y fosfuro de zinc; apostémonos a la salida de esos establecimientos para seguir a quien adquiera tan letales productos, y que haya suerte para todos y todas.

Este domingo, por lo pronto, los amantes de los perros domésticos marcharán por las veredas del parque México sosteniendo las correas y los collares de sus mascotas, sin que tales aparejos vayan unidos a ningún tipo de can.

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