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Polemon | 24 febrero, 2018

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De pedir ayuda a los diputados a matar gente: el asesino de la Fiscalía de Jalisco

De pedir ayuda a los diputados a matar gente: el asesino de la Fiscalía de Jalisco

Por: César Octavio Huerta (@zorrotapatio)

15 de septiembre 2016.- Entró a la Fiscalía y comenzó a disparar. Mató a varias personas. Ése no fue el principio de la historia, sino el final.

Luis Homero Aguilar había pedido en muchísimas ocasiones a los diputados locales de Jalisco que lo apoyaran en su caso, que investigaran bien lo que le estaba pasando con un problema que tenía. Que hicieran algo. Nunca tuvo respuesta. Nadie lo peló: ni los del PRI ni los del PAN ni los del PRD ni los del MC ni los del Verde ni los independientes. Nadie. Esas cosas de la gente no son importantes para los asuntos que tratan los legisladores.

Esta es la historia de un hombre que, al no encontrar respuestas a sus múltiples pedimentos de ayuda, se convierte en asesino.

Nada justifica que alguien le quite la vida a una persona. Nada justifica eso. Este texto es solamente una descripción de un hombre que, al no ser nunca atendido por las autoridades que deberían estar al servicio de la gente, decidió explotar. Y en la explosión, mató a personas inocentes.

II

“¿Por qué serán los peores? pues porque cada trienio o sexenio, las cosas se empeoran para sus gobernados y sólo les interesa el dinero, en donde ya bajita la mano se aumentaron su sueldo y por presiones de inmediato se rajaron”.

Una semana antes de disparar contra funcionarias de la Fiscalía de Jalisco, esto fue lo que escribió Luis Homero Águila, en una carta dirigida a los diputados que entregó en la oficialía de partes del Congreso de Jalisco.

En la misiva, los acusó de interesarse sólo por el dinero y no haber hecho nada por la mujer que decidió suicidarse junto a sus dos hijos. Les mostró su hartazgo por el problema de los “motoladrones” en la ciudad, los gastos que genera el ITEI y la mala atención de los empleados de la Fiscalía.

Al final, sin dar detalles ni explicar el contexto de su caso, como quien escribe a alguien que está enterado de sus problemas, se quejó amargamente de que el dentista que le sacó ocho molares y le provocó afectaciones a su salud, siguiera trabajando en su consultorio.

Luis Homero Águila omitió contar en la carta (lo había hecho en cuatro ocasiones anteriores) que en el año 2002, por recomendación de un familiar, acudió con el dentista Rubén Martínez Maldonado a un consultorio de la avenida Chapultepec para tratarse el mal aliento que una muela le estaba causando.

Pero lo que parecía un simple chequeo médico terminó con el retiro de ocho muelas, causadas por una serie de “curetajes” realizadas por el dentista, después de hacerlo visitar su consultorio hasta por 20 veces al año.

En 2014, un dolor en su boca lo llevó a consultar otro dentista. Al revisarlo, el especialista se percató que no hubo necesidad médica para que el anterior dentista le hubiese retirado las muelas y se quedó “horrorizado por todos los parches y reparaciones que le habían practicado”, según describió el afectado al diario Mural, quien consignó el hecho en una nota publicada en 2014.

El nuevo dentista le diagnosticó neuralgia (dolor crónico) y Luis Homero entró en depresión porque había días en los que la falta de molares y el dolor no le permitían comer.

Desde entonces, el hombre se dedicó a denunciar al dentista que le provocó afectaciones en la salud. En Youtube publicó un video en el que expuso su caso y bautizó al odontólogo con el apodo de “Matamuelas”. Regularmente acudía al Congreso del Estado, la Secretaría General de Gobierno y la Comisión de Arbitraje Médico del Estado de Jalisco (Camejal) para exponer su caso.

III

La carta de Luis Homero Aguilar fue incluida ayer dentro de las decenas de comunicaciones recibidas en el Congreso de Jalisco. Por “economía procesal” (ahorrar dinero) la misiva no fue publicada en la gaceta parlamentaria. Tampoco hubo algún acuerdo legislativo para solicitar información a alguna institución o  involucrarse en el caso. Simplemente se le dio carpetazo.

Mientras eso sucedía en el Palacio Legislativo, Luis Homero Águila ingresó a las instalaciones de la Fiscalía de Jalisco de la calle 14 para “resolver un litigio”. Nadie lo revisó ni se percató de que llevaba dos armas escondidas. Un revólver calibre .38 y un arma tipo escuadra. Se dirigió a una de las oficinas para buscar al agente del Ministerio Público que llevaba su caso. Al no encontrarlo, se enfureció y disparó en contra del personal.

En el ataque, Luis Homero Águila asesinó a la trabajadora social María Verónica García Carmona, de 58 años y dejó heridas de gravedad a las funcionarias Araceli Bautista Rocha de 47 años, Laura Castañeda Amaral, de 45 años y Elizabeth Flores Sánchez de 43 años, quienes recibieron impactos de bala en la cabeza.

Tras escuchar los disparos, elementos de seguridad de la Fiscalía reaccionaron de manera inmediata y lo abatieron. Su cuerpo quedó tendido en el piso.

Luis Homero Águila, después de ser abatido por elementos de la Fiscalía. Foto: Especial

Luis Homero Águila, después de ser abatido por elementos de la Fiscalía. Foto: Especial

IV

Luis Homero Águila, de 56 años, era un personaje conocido por los trabajadores de la Fiscalía. Le decían “El General Águila” porque se presentaba como ex militar. A las afueras del edificio ubicado en la calle 14, colocaba una mesa debajo de una sombrilla y trabajaba como gestor, redactando documentos, haciendo trámites y denuncias ante el ministerio público.

Regularmente, ingresaba a las instalaciones para realizar sus diligencias. La mayoría de servidores públicos lo conocían y no tenía antecedentes penales. Ese fue el motivo, según el fiscal General de Jalisco, Eduardo Almaguer Ramírez, por el cual los guardias “relajaron la vigilancia” y permitieron que Homero Águila entrara al edificio con las armas que perpetró el ataque.

“El sujeto realmente no había tenido un antecedente en ese sentido, era una persona conocida ya, insisto tenía varios años trabajando aquí, alrededor de la Fiscalía y eso fue lo que generó ese relajamiento de quienes deben estar al pendiente de la custodia”.

Puesto en el que Luis Homero Águila laboraba a las afueras de las instalaciones de la Fiscalía, en la calle 14. Foto: Especial

Puesto en el que Luis Homero Águila laboraba a las afueras de las instalaciones de la Fiscalía, en la calle 14. Foto: Especial

Cuestionado por la falta de arcos detectores de metal al ingreso del área de atención temprana, el lugar donde sucedieron los hechos, el funcionario estatal explicó que esa decisión fue tomada por los encargados de montar la guardia, motivados por la idea de que ahí siempre hay un gran flujo de personal.

“Como es un área de un gran flujo de personal y es en esa área donde las personas tienen su espera y partir de ahí se les asigna una agencia del Ministerio Público, quienes son responsables habían decidido no colocar arco de seguridad como está en otras áreas”.

De acuerdo con Almaguer Ramírez, no había ningún delito que perseguir en la denuncia que el hombre hacía por la negligencia médica del dentista. Según su versión, la familia le dijo los investigadores que Homero Águila tenía problemas de conducta.

“Era un tema que tenía que ver con sus problemas de conducta y que no había realmente ningún tipo de delito que perseguir. Él lo que quería es que unas muelas que le habían extraído, pues le fueran pagadas, y se estaba en un proceso de conciliación”.

Al final, el fiscal prometió que se reforzará la seguridad en las instalaciones y habrá sanciones a los servidores públicos involucrados en el caso.

“Lo quiero reconocer de manera clara, ese relajamiento de la seguridad no debe de prevalecer, ya iniciamos una investigación interna y habremos de sancionar”.

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