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Polemon | 14 noviembre, 2017

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A un año, no tienen ni el móvil del homicidio de dirigente de Morena

A un año, no tienen ni el móvil del homicidio de dirigente de Morena

Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

11 de agosto de 2017. A Humberto lo mataron hace un año. Fue en Colima. Le dispararon dos veces: una en el pecho y la otra en la cabeza. Después, metieron su cuerpo en la cajuela de un auto, el cual abandonaron en un camino de terracería cercano al puerto de Manzanillo.

Humberto Ortiz había sido dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en el Estado de Jalisco: su gestión había terminado meses antes de su asesinato. Era un hombre derecho, con convicciones: siempre intentando hacer de Morena una opción viable en una entidad dominada por el priísmo, el panismo y por Movimiento Ciudadano.

El homicidio causó conmoción. Y también indignación. Pero ello no impidió que la investigación para esclarecer el caso cayera en el “no sabemos nada”. Hasta el momento (un año después de sucedido el asesinato) la Procuraduría de Colima no tiene ni idea de por qué mataron a Humberto. La indagaciones no ha avanzado, y han sido tan negligentes e incapaces, que no saben aún el móvil del homicidio. No tienen nada.

La familia de Humberto ha intentado, por todos los medios posibles, hacer algo para aclarar los hechos. Ha hablado con autoridades tanto de Colima como de Jalisco. Todos a los que han acudido les han dicho que sí, que van a hacer algo, que investigarán, que pronto habrá noticias, que los delincuentes no pueden salirse con la suya. Pero hasta, todo ha sido nada.

En una comunicación que enviaron familiares de Humberto a Polemón, indican:

“A un año de su muerte, la carpeta de investigación no tiene siquiera claro el móvil del asesinato, y muchos menos hay gente detenida por el homicidio […] Hemos sido testigos y víctimas de la ineptitud del sistema de justicia”.

Humberto Ortiz, antes de ser dirigente de Morena, participó en las redes de apoyo a Andrés Manuel López Obrador. Siempre fue un tipo de izquierdas. Fue subdirector de Radio Universidad de Guadalajara y jefe de Producción en el Canal 7 de Jalisco. Era un tipo de trato amable, accesible.

Sus familiares, a un año de acaecido su homicidio, escribieron de él:

“le apasionaba ayudar a la gente y trabajar para tener un mejor país. Siempre declaró no vivir de la política, sino para la política. Por eso no escatimaba cuando podía ayudar a quien lo necesitaba; generosamente ponía los recursos de que disponía al alcance de la gente”.

Un año. Trescientos sesenta y cinco días. Ocho mil setecientas sesenta horas. Todo eso ha pasado, y las autoridades (las procuradurías, los ministerios, los policías, los alcaldes, los gobernadores….) nada han hecho. Nada han sabido. Nada han encontrado.

Hoy Colima es un estado peligros. Allá, como en casi todo el país, a diario matan gente. Ese rinconcito caliente del país, desde hace varios meses, se baña de sangre. Y también se llena de impunidad. Humberto Ortiz es, simplemente, una víctima más. Y su asesinato, un caso que es desdeñado por quienes, se supone, deben investigar los homicidios e impartir justicia.

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