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Polemon | 21 septiembre, 2017

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26/9/14: desaparece la justicia. 26/9/16: desaparece el poder |DESFILADERO

26/9/14: desaparece la justicia. 26/9/16: desaparece el poder |DESFILADERO

Por: Jaime Avilés (@Desfiladero132)

26 de septiembre 2016.- ¿Cuánto ha cambiado México desde la tragedia de Iguala, que hoy cumple dos años y, pese a que hay numerosos presos y hasta una “verdad histórica” sacralizada por la PGR y sus propagandistas, no ha sido resuelta? Desde que recibió ese golpe interno, Peña Nieto se ha empequeñecido a tal punto que su hipotético sexenio se acabó en cuatro años y el resultado es un vacío de poder, que está tratando de llenar la derecha, alentada ni más ni menos que por el Papa jesuita y peronista de Roma.

Si hace dos años Bergoglio estaba en contra de Norberto Rivera, y cuando vino maniobró para que lo sucediera Alberto Suárez Inda, arzobispo de Michoacán, hoy el el arzobispo privado del Zócalo es el que manda: el semanario Desde la fe, el oráculo de don Perverto, sacó este sábado a simpatizantes del PAN y de Margarita Zavala e incluso del estigma que para ella es su marido, y mezclados entre ellos, a grupos de jóvenes vestidos como soldados cristeros y nazis, a promover la homofobia y la supremacía moral de los cristianos por las calles del DF, en tanto en la tierra de Suárez Inda era secuestrado y aparecía muerto un sacerdote de su diócesis, el tercer sacerdote asesinado en una semana en México.

Manifestación en la Ciudad de México contra el matrimonio igualitario. Foto: Frente Nacional Por La Familia

Manifestación en la Ciudad de México contra el matrimonio igualitario. Foto: Frente Nacional Por La Familia

Antes que empezara ayer el espectáculo de los becerros y los ninis que quieren ser toreros, en la Plaza México hubo un desfile de niños y papás taurinos a favor de la mal llamada “fiesta brava”. Yo me declaro y considero post-taurino, lo que no me impide ir a al pozo de Insurgentes a comer birria y tacos los domingos. La función estaba citada a las cinco y yo me aparecí a las seis. Las puertas del salón El Ruedo estaban más cerradas que una cuenta sin propina; las rejas de los accesos por la Puerta de El Encierro, y todas las demás rejas plegadizas externas, estaban corridas y aseguradas con cadenas.

Los granaderos, muy nerviosos, iban de aquí para allá, como que todavía con ganas de seguir madreado. “Vinieron los antitaurinos”, me dijo uno que le hace al cante jondo en la calle. Normal, pensé, los mismos de siempre. Una vez que entré al edificio en forma de embudo, que fue construido por el ex secretario particular de Felipe Carrillo Puerto, el visionario yucateco Neguib Simón Jalife, me llevé una sorpresa metafísica: el majestuoso reloj de la azotea no tenía manecillas.

Me sentí perdido en el tiempo y en el espacio: fuera del cronotopos. En las filas de sillas azules, hechas de láminas, que llaman “barreras”, tres jóvenes guaruras de la empresa Safety Now se comunicaban por radio y escudriñaban al público como vigías de un barco pirata. Un amigo finalmente me contó: “Llegaron un chingo de antitaurinos; ora sí pudieron entrar porque pagaron boleto (150 en Sol y 200 en Sombra). Se sentaron en tres puntos distintos. Mientras los niños desfilaban en el ruedo, unas chavas vestidas de negro se pintaron las manos de rojo y comenzaron a gritar contra la fiesta y contra la gente. ¡Ase-sinos, ase-sinos!”.

Antitaurinos e integrantes Partido Verde Ecologista de México (PVEM), se manifestaron en las inmediaciones de la Plaza de Toros México. Foto: Galo Cañas/Cuartoscuro

Antitaurinos e integrantes Partido Verde Ecologista de México (PVEM), se manifestaron en las inmediaciones de la Plaza de Toros México. Foto: Galo Cañas/Cuartoscuro

Mi amigo dice que las mujeres de negro eran la señal para que los animalistas saltaran al ruedo, pero que la intervención de los granaderos impidió que estallara un zafarrancho, o pusieran en peligro a los niños. Los manifestantes, que pertenecen al Partido Verde, fueron arreados hacia la calle. O sea, deduje, cuando yo llegué, los gorilas de Mancera aún estaban exaltados. Así que después del desfile de los cristeros en Reforma el sábado, ayer domingo, los que se declaran antiespecistas —no creen en la superioridad de la especie humana— fueron a “rescatar” cuadrúpedos rumiantes y de paso a ocupar otro nicho en el vacío de poder.

A dos años de la tragedia de Iguala, un pobre hombre que vive en la colonia Condesa fue a tocarle la puerta a su vecino, para pedirle que le bajara a su escándalo: no lo dejaba dormir. La respuesta fue pavorosa: el vecino le prometió las más despiadadas formas de la violencia física. Al día siguiente, en Milenio, Rafael Pérez Gay, uno de los eslabones más débiles del aparato propagandístico de la dictadura, publicó en Milenio la crónica del áspero diálogo con su vecino.

Dos días antes, el director de Milenio, Carlos Marín, a propósito de Iguala, había insultado en primera plana a quienes “se empeñan en combatir la siempre incómoda verdad histórica“. Rafa Pérez Gay —un intelectual que en defensa del régimen que padecemos ha acuñado el cacofónico neologismo “Líopez”, en referencia a ya saben quién—, se autorretrató como defensor de la libertad de expresión y emblema de nuestra “joven democracia”, vulnerada por la inseguridad que priva en la delegación Cuauhtémoc, que gobierna Morena.

Rafael Pérez Gay, Héctor Aguilar Camín, Héctor de Mauleón y Mario Delgado.

Rafael Pérez Gay, Héctor Aguilar Camín, Héctor de Mauleón y Mario Delgado.

Héctor de Mauleón, un hombre que ha escrito decenas de notas sobre la imposible hoguera de Cocula donde por supuesto que jamás fueron quemados los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, salió en defensa de Rafa. El subdirector de Nexos, que basándose en datos y “confesiones” obtenidas por la PGR bajo tortura, ha venido a significarse como el más apasionado creyente de la verdad histórica, publicó un artículo en El Universal (Diario Extraoficial del Gobierno) a favor de Rafa, y Denise Maerker, la supuesta feminista que después de la represión de Atenco aseguró que ella no creía que ninguna mujer hubiera sido violada en el asalto policiaco, invitó a Mauleón y a Rafa a su programa de radio, y magnificó el pleito entre el propagandista del régimen y el probable matón que vive junto a su puerta, gracias a las ventajas que el régimen que Denise, Mauleón y Rafita defienden con denuedo, ofrece a los matones.

Fotos de matones posando con armas y mensajes desagradables —dirigidos a Olivia Zerón, reportera del equipo de Maerker; a la propia Denise, a Mauleón desde luego, pero también a Álvaro Delgado Gómez de la revista Proceso y al potosino que aspira a incorporarse a la barra Blim de Televisa en el área de opinión política—, se dispersaron en las redes sociales. Entre tanto, un periodista radiofónico fue asesinado en Puebla y la productora de documentales, Adriana Rosique, se “suicidó” a menos de un mes del brutal homicidio de su marido en un “asalto” callejero, que en realidad fue una ejecución.

Aun cuando la prensa —alimentada informativamente por Mancera— dijo que León Serment, realizador de El efecto tequila y otros espléndidos trabajos de investigación periodística, murió de ocho puñaladas, fuentes cercanas al mundo laboral del cineasta afirman que éste recibió más de 80 heridas de arma blanca, y que su esposa no pudo suicidarse porque, después de enterrar al compañero de su vida, había dicho a los medios que terminaría el documental que estaban haciendo juntos. No se entiende por qué, luego de tal manifestación de coraje, la encuentran colgada de una cuerda en su casa.

Mientras Peña y Chong preparan la captura de Javier Duarte, un buque petrolero se incendia frente a las costas de Veracruz y la espuma para apagarlo tarda en llegar más de 24 horas. El próximo ex presidente del PRI, Enrique Ochoa, reza para que le digan quién, desde la oficina de Manlio Fabio Beltrones, delató que al renunciar a la Comisión Federal de Electricidad, él mismo se otorgó una indemnización de un millón 200 mil pesos por haber trabajado ahí dos o tres docenas de meses.

A dos años de la noche en que murieron acribillados tres estudiantes, un futbolista adolescente, una mujer y un taxista en Iguala; a dos años de la mañana en que Julio César Mondragón amaneció sin rostro tan cerca de Ayotzinapa, a dos años de la desaparición de los 43, a dos años de la autodestrucción del sistema de justicia, el signo distintivo de lo que más profundamente ha cambiado en nuestro país, es un vacío de poder palpable y creciente. Veremos si esta noche, en el debate, Killary o Domp nos dicen qué implicaría para Estados Unidos que Peña perdiera la gobernabilidad por completo.

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